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Agricultura orgánicaUtilizando el concepto etimológico (de significado) de la palabra orgánico, todas las agriculturas lo son, pero no obstante este nombre ha venido usándose desde principios del siglo XX para nombrar un método particular de producir alimentos, incluyendo los productos de origen animal.En realidad no puede establecerse con exactitud qué es agricultura orgánica de manera estrictamente física, mas bien es una forma mas "natural" de producir alimentos que las utilizadas de manera convencional hoy en día, en estas últimas, en el ciclo productivo participan elementos sintéticos y mas recientemente biotecnológicos, ajenos al proceso natural ecológico de la vida. Estrictamente hablando, desde que el hombre dejó de ser recolector para convertirse en agricultor, empezó de alguna manera a afectar el ciclo natural interactivo de las plantas de su interés con el entorno, afectando la cadena natural ecológica y convirtiendo poco a poco sus prácticas, en un elemento de desequilibrio que las hacen insostenibles de manera indefinida. Con el tiempo y el desarrollo constante de nuevas tecnologías, productos e intereses comerciales, estos factores de desequilibrio han disparado la alarma, si no se toman medidas, la agricultura comenzará pronto a ser insostenible, so pena de alterar el entorno de tal forma que haga peligrar a la propia naturaleza humana. Es impensable que el hombre vuelva a ser recolector, que es la verdadera agricultura orgánica, y deje de actuar en el equilibrio de los factores de interacción naturales, pero al mismo tiempo hay que poner barreras a esta ilimitada interferencia. Estas barreras las establecen las autoridades regionales y sirven para establecer convenciones y certificaciones para las prácticas orgánicas de agricultura, y son un intento local por mantener a la agricultura como una práctica sostenible. La Comisión del Codex Alimentarius (FAO), propone la definición siguiente: "La agricultura orgánica es un sistema global de gestión de la producción que fomenta y realza la salud de los agroecosistemas, inclusive la diversidad biológica, los ciclos biológicos y la actividad biológica del suelo. Esto se consigue aplicando, siempre que es posible, métodos agronómicos, biológicos y mecánicos, en contraposición a la utilización de materiales sintéticos, para desempeñar cualquier función específica dentro del sistema". Otra definición, la aporta IFOAM (Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Orgánica), que define como agricultura orgánica o ecológica a: "Todos los sistemas agrícolas que promueven la producción sana y segura de alimentos y fibras textiles desde el punto de vista ambiental, social y económico. Estos sistemas parten de la fertilidad del suelo como base para una buena producción. Respetando las exigencias y capacidades naturales de las plantas, los animales y el paisaje, busca optimizar la calidad de la agricultura y el medio ambiente en todos sus aspectos. La agricultura orgánica reduce considerablemente las necesidades de aportes externos al no utilizar abonos químicos ni plaguicidas u otros productos de síntesis. En su lugar permite que sean las poderosas leyes de la naturaleza las que incrementen tanto los rendimientos como la resistencia de los cultivos". En realidad lo que distingue a la
agricultura orgánica es que, está reglamentada en virtud
de diferentes leyes, y programas de certificación. Estas leyes y
reglamentos, además de establecer normas generales de
producción, restringen y prohíben la mayor parte de los
insumos sintéticos, tanto para fertilizar, como para controlar
plagas y enfermedades. Sus normas incluyen, por otro lado, un adecuado
manejo del suelo con vistas a mantener y mejorar su fertilidad y
estructura, que es la base de la producción. Mientras que la agricultura orgánica trabaja con la
naturaleza, conservando
la biodiversidad, la agricultura convencional busca controlar a la
naturaleza,
promoviendo técnicas de monocultivo, al sembrar especies
provenientes de sólo
unas pocas cepas genéticas, lo que en realidad pone en peligro
la existencia misma de la especie ante una epidemia, o efecto colateral
auto destructivo impredecible del propio proceso biotecnológico
que le dio origen. |