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Árboles en macetasLa siembra de árboles en macetas se hace cada vez más popular, especialmente en los locales con poco espacio exterior o sin él. No se necesita una gran extensión de tierra para tener un árbol. Si usted tiene una terraza, patio o balcón, puede hacer crecer un árbol en una maceta grande. Los árboles cultivados en contenedores pueden ser utilizados para enmarcar entradas o para proporcionar puntos de interés estético o, porqué no, producir frutas comestibles de variedades predilectas.Elección del árbol a cultivar.Por supuesto el tipo de árbol dependerá de sus preferencias personales o del objetivo perseguido, pero resulta evidente que las dimensiones finales de este, sus tolerancias climáticas y las exigencias de suelos o cuidados específicos, son elementos muy importantes a tener en cuenta.Naturalmente, si el tamaño del árbol maduro no es tan grande, resulta más adecuado para cultivarlo en contenedor. De este modo las especies más pequeñas y las variedades enanas son buenos candidatos. Si el objeto del árbol es ornamental deben preferirse aquellos de forma natural redondeada o de corona simétrica y no muy extendida, de hojas perennes y de relativa poca exigencia de mantenimiento. También pueden resultar adecuadas las coníferas o las palmeras de porte bajo. Los árboles caducifolios también pueden cultivarse, pero no resultan muy ornamentales cuando están desprovistos de follaje. Muchos tipos de árboles frutales crecen y fructifican normalmente en contenedores, especialmente aquellos de tipo arbustivo como los cítricos, las guayabas etc. aunque en principio, cualquier frutal puede florecer y fructificar en una maceta, aunque los frutos pueden ser de tamaño reducido o de baja calidad para aquellos árboles naturalmente grandes. El origen del árbol a cultivar debe ser motivo de análisis y pueden ser en general de tres tipos:
Elección de la maceta.Los árboles pueden ser plantados en contenedores estándares, o en contenedores móviles, así como en grandes macetas fijas. Los contenedores de siembra están en el mercado en numerosos tamaños, estilos, formas y colores, pero en principio, cualquier recipiente de suficiente tamaño, durabilidad y forma adecuados puede ser apropiado. Como se verá mas adelante estos factores tienen sus particularidades que deben ser tomados en cuenta, pero en general se considera que el ancho óptimo del contenedor debe ser muy próximo a su altura.Finalmente un árbol debe terminar en un contenedor de dimensiones adecuadas a su porte, de modo que este pueda albergar la cantidad necesaria de raíces para su adecuado crecimiento y productividad, en el caso de los frutales. Por tal motivo el peso total final de un contenedor para un árbol es importante también, especialmente para el caso de que este tenga que ser trasladado, por ejemplo para protegerlo del frío, o esté soportado por estructuras constructivas como los balcones o azoteas. Hay que tener en cuenta que no solo el suelo pesa, también el propio árbol y el agua de riego. Las macetas de barro son más pesadas (y caras) que las de plástico, pero por esta misma razón, son más estables en condiciones de viento fuerte, especialmente con los árboles más grandes. En todos los casos las macetas deben tener orificios de drenaje inferiores para la salida del exceso del agua de riego. La capacidad de la maceta decide entre el éxito y el fracaso para lograr un árbol de las dimensiones finales deseadas, así como en su vitalidad, aspecto o productividad. No es bueno comenzar a desarrollar un árbol directamente en la maceta grande en la que quedará definitivamente un vez alcanzadas las dimensiones adecuadas. Lo mejor es ir incrementando poco a poco, y de tiempo en tiempo, la capacidad del contenedor a medida que el árbol crece, mas adelante en el punto "Cultura" se brindan detalles del procedimiento. El sueloEl suelo es muy importante para la salud y crecimiento adecuado de los árboles. El suelo debe mantener la suficiente aireación y drenaje, mientras conserve cantidades adecuadas de humedad. Un buen suelo para una maceta debe mantener adecuados niveles de humedad sin tener que regar con demasiada frecuencia o con mucha agua. No es bueno utilizar la tierra común circundante, a menos que esta tenga condiciones óptimas para el árbol en cuestión y después de un proceso de esterilización. Generalmente el suelo regular no drena bien en los contenedores y además puede albergar, o ser propenso a contener insectos, hongos o bacterias productoras de enfermedades.Lo mejor es usar un suelo basado en mezclas de compost con otros elementos que están ampliamente disponibles en el mercado, en los viveros o en centros de jardinería, o, en su lugar preparar por uno mismo el suelo necesario mezclando los componentes de manera adecuada al tipo de árbol. Cualidades del sustratoPara preparar un sustrato de relleno de una maceta, lo primero que hay que tener en cuenta, son las exigencias en este sentido propias del árbol a cultivar, así se tiene, que son muy diversas las condiciones óptimas de acuerdo a la naturaleza del árbol, entre estas están:
Composición del sustrato.Primero echemos un vistazo al suelo natural. Para simplificar un tanto la enorme complejidad de los suelos, vamos a convenir, que para nuestra aplicación resulte suficiente con considerar las partículas del suelo por su tamaño.De acuerdo a esta convención hay 4 tipos de partículas en el suelo: Gravas: Las gravas son fragmentos de rocas que tienen mas de dos milímetros de diámetro. Una suerte de arena basta o gruesa con pedazos de rocas que pueden ser relativamente grandes; hasta varios centímetros. Debido a su naturaleza granular, las gravas son notablemente permeables y retienen muy poca humedad. Arenas: Las arenas son aquellas partículas de roca de dimensiones menores que las gravas, cuyo origen puede ser natural o por rocas trituradas por el hombre. Se consideran arenas aquellas partículas cuyas dimensiones oscilan entre 0.05 y 2 mm. Lo mismo que las gravas, las arenas, especialmente las mas gruesas, son muy permeables y su retención de humedad es escasa. Limos: Los limos están constituidos por partículas aún mas pequeñas que las arenas, cuyo origen puede ser inorgánico (desintegración de rocas) u orgánico, producto de la división de material de origen vivo o su descomposición. El diámetro de las partículas de los limos esta comprendido entre 0.005 y 0.05 mm. Dependiendo de su composición los limos pueden ser mas o menos permeables y retener cantidades de humedad variable. Arcillas: Las arcillas son las partículas mas finas del suelo, con diámetros menores a 0.005 mm. Tienen origen inorgánico y en general son partículas cristalinas de silicatos de aluminio, hierro o magnesio hidratados. Generalmente son muy impermeables debido a su compacidad y se endurecen notablemente cuando se secan. La compacidad, permeabilidad y la retención de agua finales del suelo depende principalmente de la proporción en la que estos componentes estén presentes. Preparación del sustrato para el contenedor final.Una vez obtenida la información necesaria sobre las exigencias de la especie objeto del proyecto y teniendo en cuenta los factores adicionales, podremos tratar de preparar un sustrato óptimo.Existen en el mercado muchos productos elaborados para su uso en macetas, pero en general están dirigidos a la planta pequeña o a la germinación de las semillas. Comúnmente son demasiado ligeros para mantener estable una maceta con un árbol, y demasiado "secos" para sostener la elevada pérdida por transpiración de agua de una planta de gran follaje sin riego casi diario. Los hay también mas pesados, pero en general en estos casos, son para agregar al suelo y no tienen la permeabilidad adecuada para el contenedor. Otro problema con los sustratos comerciales es su precio, lo que resulta en realidad caro si se tiene que rellenar un contenedor de grandes dimensiones. Estas mezclas comerciales usadas directamente resultan convenientes para hacer germinar las semillas y durante las primeras etapas de crecimiento del árbol en macetas pequeñas, como veremos mas adelante en "Cultura". A menos que se pueda conseguir un sustrato óptimo para árboles en macetas grandes en un vivero comercial, o que se compren sustratos comerciales de diferentes tipos y se mezclen apropiadamente, lo mejor es preparar el sustrato por usted mismo. De acuerdo a lo visto arriba usted puede hacerse una idea general de la composición granulométrica del suelo de sus alrededores y evaluar la posible cantidad de este, en la elaboración de la mezcla que utilizará en la maceta. Pero en general, aunque le parezca apropiado, no debe usarse suelo natural solo en la maceta, ya que es común que el cumplimiento de los requisitos necesarios, aunque aparentemente estén bien, no se cumplan una vez en el contenedor. También existe la posibilidad de utilizar tierra de otra localidad o comprar tierra vegetal común en el mercado. No obstante, el suelo natural, de su patio o de otro lugar, no debe ser utilizado directamente, este debe ser esterilizado, para evitar las enfermedades y las semillas de malas yerbas. La esterilización se puede hacer o bien usando un horno o por medio de la solarización. Para adaptar las cualidades del suelo natural esterilizado a nuestro propósito debemos mezclarlo con ciertos componentes que podrán optimizar sus propiedades, entre estos están:
Como los suelos naturales son tan diversos no pueden establecerse recetas "mágicas" para utilizarlo como componente del sustrato, a no ser que se cuente con la posibilidad de tener análisis minuciosos del suelo, debe su ingenio, sentido común y mejor aún su experiencia, guiarlo para conseguir un buen suelo partiendo de lo que aquí se ha visto hasta ahora y de los materiales de adición disponibles. Partiremos de que lo primero que debemos hacer es evaluar y mejorar las características básicas de la tierra disponible, en cuanto a la textura, la permeabilidad y la retención de humedad e ir agregando los aditivos necesarios. Hay ciertos síntomas y signos que pueden seguirse para guiar el proceso, por supuesto de manera aproximada:
Si resulta con demasiado peso, pueden agregarse componentes inertes y ligeros pero que retengan bien la humedad como la vermiculita o el carbón vegetal. La adición de restos de esfagnos o de musgos, en cantidades considerables, también aligeran el peso pero pueden reducir algo la permeabilidad y la retención de la humedad de acuerdo al tipo de tierra base por lo que se requerirá luego un riego mas frecuente. Finalmente puede agregarse un fertilizante completo de liberación lenta de fórmula pareja, como el 6-6-6, 10-10-10 o 14-14-14 de manera muy moderada, una buena cantidad es la de utilizar 114 gramos del 14-14-14 por cada 30 litros de sustrato, o la cantidad equivalente de las otras formulaciones. Puede resultar conveniente antes de usarlo en la maceta hacer un chequeo y ajuste final del pH. Cultura.Antes de entrar en materia aclaremos ciertas cosas útiles que nos servirán para optimizar el proceso.La naturaleza de las raíces.En la gran mayoría de las plantas, y los árboles no son excepción, las partes activas en la absorción de los nutrientes están cerca de los extremos de las raíces que evidentemente son las partes mas alejadas del tronco. Las raíces viejas y gruesas se convierten en "tuberías" de comunicación y en elementos de sostén del árbol pero no participan en el intercambio con el suelo.La relación raíces-follaje.Las plantas en general, y en especial los árboles, guardan una estrecha relación entre la cantidad de follaje y la extensión de sus raíces. A mas follaje, mayor extensión y amplitud de sus raíces, el árbol tiene una marcada tendencia a mantener esta relación dentro de ciertos valores, de modo que después que un árbol ha alcanzado un gran porte no basta con recortar las ramas para hacerlo mas pequeño, una vez podado, tendrá una marcada tendencia a recuperar sus dimensiones originales en correspondencia con la cantidad y amplitud de las raíces que tiene. Por tal motivo para mantener un árbol pequeño de manera permanente, debe haber recibido una poda de formación adecuada durante su crecimiento y así evitar que las raíces se extiendan demasiado. Una vez que el árbol "se acostumbra" a un tamaño, su tendencia a crecer desmesuradamente se reduce notablemente.En la práctica puede reducirse el tamaño de un árbol podando al mismo tiempo el follaje y las raíces, pero esto en muchos casos no es físicamente posible, o bien por la profundidad de estas, o por que si se reducen lo necesario, las partes activas de las raíces se desconectan del árbol con la consiguiente muerte o al menos un considerable retraso vegetativo. Para lidiar con este problema de la relación follaje-raíz se debe seguir un cuidadoso proceso de crecimiento proporcional desde que el árbol nace hasta que sea un ejemplar maduro. La edad y el tamaño de la maceta.Debemos partir del hecho de la cantidad de suelo en una maceta es reducido, y por lo tanto rápidamente agotable e inestable. Aun cuando se fertilice adecuadamente, siempre el árbol consumirá ciertos elementos básicos provistos en el fertilizante en mayores cantidades que otros, esto puede conducir a una acumulación nociva de los menos consumidos. Las proporciones exactas necesarias son difíciles de determinar y/o agregar de nuevo, el árbol podrá tornarse descolorido y con poco crecimiento. Un proceso semejante sucede con los elementos minoritarios del suelo. Además tanto los fertilizantes químicos, como el agua de riego tienen ciertas cantidades de sales no utilizables por el árbol que se van acumulando en el terreno por la evaporación del agua. Estas sales pueden alcanzar niveles tóxicos para el árbol, proceso que se conoce como salinización del suelo. Debido a estas razones y otras muchas, la vida útil del sustrato en la maceta tiene una vida limitada por lo que debe agregarse sustrato fresco y rico de tiempo en tiempo.Evidentemente durante la estancia en la maceta el árbol ha desarrollado su sistema radicular ocupando todo el espacio disponible, pero si la maceta primaria donde ha crecido hasta esa etapa es relativamente pequeña se tienen tres ventajas:
Particularidades de las palmeras.En general las palmeras, así como otras plantas que tienen un solo punto de crecimiento, como las cicas, los helechos arborescentes y las bananas, tienen un sistema radicular que difiere notablemente de los árboles. En estas, todas las raíces nacen desde el tronco y crecen alejándose de él casi del mismo diámetro, con muy poca o ninguna ramificación, la raíz entera es absorbente y su poda drástica generalmente se tolera por la planta, ya que reacciona generando nuevas raíces desde el tronco, por esa razón, usted habrá podido ver palmeras verdaderamente grandes que se siembran en las avenidas con una pequeña bola de tierra alrededor del tronco y que comienzan a crecer en breve tiempo.Esta capacidad de generar muchas raíces desde el tronco, y que además intercambien con el suelo en toda su longitud, así como el hecho de tener un solo punto de crecimiento, produce tres efectos que dificultan el cultivo de estas plantas en una maceta:
Sin embargo, aquellas plantas de este tipo de lento crecimiento o bajo porte pueden tenerse en contenedores sin dificultad, solo se tiene que sembrar la semilla o mugrón joven en un contenedor pequeño y económico hasta que se estabilice, y luego trasladarse al contenedor final o, a lo sumo, en dos etapas de trasplante con la consecuente poda de las raíces. La poda del follaje.El control del sistema radicular tal y como se ha descrito, y dada la ya conocida proporcionalidad con el follaje induce la tendencia a mantener reducido el tamaño del árbol, pero la poda superior siempre será necesaria para evitar que el tamaño del árbol se vaya de control, y para dar la forma adecuada, asegurando un marco de ramas de soporte del follaje firme y la forma redondeada del árbol, sin ramas largas o colgantes. El árbol debe proveerse de un tramo de tronco limpio y recto que permita manipularlo y hacer los trabajos culturales en la maceta.Siempre será necesario el corte de las ramas muertas o algún que otro improbable ladrón que pudiera surgir. Elemento adicionales a tener en cuenta.La temperatura ambiente es uno de los principales factores que pueden hacer fracasar el proyecto. Cuando los árboles están en el terreno, el suelo sirve de escudo a las temperaturas extremadamente frías. Las raíces de los árboles son menos resistentes al frío que el resto del árbol. Como resultado, las raíces de los árboles que se plantan en recipientes pueden morir cuando las temperaturas bajan por debajo de cero, e incluso antes de la congelación si las bajas temperaturas se mantienen por tiempo suficiente como para que se enfríe todo el contenedor. Además, aún suponiendo que las raíces no mueran, cuando el suelo se congela, las raíces no pueden absorber el agua. Es común que las raíces de algunas plantas no puedan absorber agua y nutrientes del suelo a temperaturas algunos grados por encima de la congelación, este hecho hace que la planta se deshidrate si las temperaturas son bajas y hay viento.Las raíces de los árboles en contenedores también pueden morir durante el verano si la temperatura del suelo se hace demasiado alta, excediendo la temperatura del aire superior. El calor del asfalto puede causar rápidamente que el suelo de los contenedores pueda sobrepasar los límites seguros, quemando las raíces y desecando el suelo. Las condiciones ventosas también pueden secar los árboles en maceta debido a las cantidades reducidas de agua disponibles para las raíces aun con buena temperatura. Por lo tanto, el contenedor debe colocarse en un lugar protegido de las temperaturas extremas y el viento. Resumen final.Hasta aquí hemos tratado de forma simplificada las cuestiones básicas a tener en cuenta para poder lograr un árbol en un contenedor, en resumen deben seguirse los pasos siguientes:
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