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Árboles en macetas
La
siembra de árboles en macetas se hace cada vez más
popular,
especialmente en los locales con poco espacio exterior o sin él.
No se
necesita una gran extensión de tierra para tener un
árbol. Si usted
tiene una terraza, patio o balcón, puede hacer crecer un
árbol en una
maceta grande. Los árboles cultivados en contenedores pueden ser
utilizados para enmarcar entradas o para proporcionar puntos de
interés
estético o, porqué no, producir frutas comestibles de
variedades
predilectas.
Elección del árbol a cultivar.
Por
supuesto el tipo de árbol dependerá de sus preferencias
personales o
del objetivo perseguido, pero resulta evidente que las dimensiones
finales de este, sus tolerancias climáticas y las exigencias de
suelos
o cuidados específicos, son elementos muy importantes a tener en
cuenta.
Naturalmente,
si el tamaño del árbol maduro no es tan grande, resulta
más adecuado
para cultivarlo en contenedor. De este modo las especies más
pequeñas y las variedades enanas son buenos candidatos.
Si
el objeto del árbol es ornamental deben preferirse aquellos de
forma
natural redondeada o de corona simétrica y no muy extendida, de
hojas perennes
y de relativa poca exigencia de mantenimiento. También pueden
resultar adecuadas las coníferas o las palmeras de porte bajo. Los
árboles caducifolios
también pueden cultivarse, pero no resultan muy
ornamentales cuando están desprovistos de follaje.
Muchos tipos de
árboles frutales
crecen y fructifican normalmente en contenedores,
especialmente aquellos de tipo arbustivo como los cítricos, las guayabas
etc. aunque en principio, cualquier frutal puede florecer y
fructificar en una maceta, aunque los frutos pueden ser de
tamaño
reducido o de baja calidad para aquellos árboles naturalmente
grandes.
El origen del árbol a cultivar debe ser motivo de
análisis y pueden ser en general de tres tipos:
- Partiendo de una
semilla;
es
una
vía
simple y económica de obtener un árbol,
pero tiene el
inconveniente de que puede demorar bastante tiempo antes de tener el
tamaño adecuado. Lo mejor es hacer un semillero para luego
escoger
alguna de las plántulas mas vigorosas. Una ventaja de este
método es
que en general las plantas de semillas tienen un buen sistema
radicular. El cultivo de las mayoría de las palmeras solo puede
hacerse
por este método.
- Utilizando una
postura
injertada;
este método es, en general mas conveniente, porque se puede
escoger
exactamente la variedad predilecta que ha sido reproducida
vegetativamente. En general, la floración y la
fructificación, para el
caso de los frutales o las plantas floreadas, se alcanza mas
rápido que
desde la semilla, adicionalmente por este método se pueden
cultivar un
árbol de flores de múltiples colores o polifrutales. La
desventaja
principal es el precio, algunas plantas injertadas son
caras.
- Utilizando una
postura de
acodo;
tiene en términos generales las mismas conveniencias que la
postura
injertada, con la ventaja de que los acodos son
relativamente fáciles
de lograr. La desventaja que puede tener radica en el sistema
radicular, que en algunos árboles reproducidos por este
método es muy
superficial y débil, sin embargo esta desventaja puede no ser
importante para el cultivo del árbol en espacio reducido.
Elección de la maceta.
Los árboles pueden ser plantados en contenedores
estándares, o en
contenedores móviles, así
como en grandes macetas fijas. Los contenedores de siembra están
en el
mercado en
numerosos tamaños, estilos, formas y colores, pero en principio,
cualquier recipiente de suficiente tamaño, durabilidad y forma
adecuados puede ser apropiado. Como se verá mas adelante estos
factores
tienen sus particularidades que deben ser tomados en cuenta, pero en
general se considera que el ancho óptimo del contenedor debe ser
muy
próximo a su altura.
Finalmente
un árbol debe terminar en un contenedor de dimensiones adecuadas
a su
porte, de modo que este pueda albergar la cantidad necesaria de
raíces
para su adecuado crecimiento y productividad, en el caso de los
frutales. Por tal motivo el peso total final de un contenedor para un
árbol es importante también, especialmente para el caso
de que este
tenga que ser trasladado, por ejemplo para protegerlo del frío,
o esté
soportado por estructuras constructivas como los balcones o azoteas.
Hay que tener en cuenta que no solo el suelo pesa, también el
propio
árbol y el agua de riego. Las macetas de barro son más
pesadas (y
caras)
que las de plástico, pero por esta misma razón, son
más estables en
condiciones de viento fuerte,
especialmente con los árboles más grandes. En todos los
casos las
macetas deben tener orificios de drenaje inferiores para la salida del
exceso del agua de riego.
La
capacidad de la maceta decide entre el éxito y el fracaso para
lograr
un árbol de las dimensiones finales deseadas, así como en
su vitalidad,
aspecto o productividad.
No es bueno comenzar a desarrollar un árbol
directamente en la maceta grande en la que quedará
definitivamente un
vez alcanzadas las dimensiones adecuadas. Lo mejor es ir incrementando
poco a poco, y de tiempo en tiempo, la capacidad del contenedor a
medida que el árbol crece, mas adelante en el punto "Cultura" se
brindan detalles del procedimiento.
El suelo
El suelo es muy
importante para la salud y crecimiento adecuado de los árboles.
El
suelo debe
mantener la suficiente aireación y drenaje, mientras conserve
cantidades adecuadas de humedad. Un buen suelo para una maceta debe
mantener adecuados niveles de humedad sin tener que regar con demasiada
frecuencia o con mucha agua. No es bueno utilizar la tierra
común
circundante, a menos que esta tenga condiciones óptimas para el
árbol
en cuestión y después de un proceso de
esterilización. Generalmente el
suelo
regular no drena bien en los contenedores y además puede
albergar, o ser
propenso a contener insectos, hongos o bacterias productoras de
enfermedades.
Lo
mejor es usar un suelo basado en mezclas de compost con otros elementos
que están ampliamente disponibles en el mercado, en los
viveros o en
centros de jardinería, o, en su lugar preparar por uno mismo el
suelo
necesario mezclando los componentes de manera adecuada al tipo de
árbol.
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Cualidades del sustrato
Para
preparar un sustrato de relleno de una maceta, lo primero que hay que
tener en cuenta, son las exigencias en este sentido propias del
árbol a
cultivar, así se tiene, que son muy diversas las condiciones
óptimas de
acuerdo a la naturaleza del árbol, entre estas están:
- Compacidad del sustrato;
algunas plantas necesitan un suelo arenoso, suelto y poroso, sus
raíces
deben "respirar" con libertad, mientras otros toleran suelos
compactos y mas ricos en arcillas.
- Capacidad de
retención de agua;
muchos árboles son capaces, y en algunos casos hasta
conveniente, que
el sustrato se mantenga con altos niveles de humedad, mientras otros
no la soportan.
- La cantidad de nutrientes
en el suelo;
hay grandes diferencias en la exigencias de nutrientes del suelo entre
los diversos tipos de árboles, algunos se adaptan a terrenos
relativamente pobres, mientras otros necesitan tierras ricas en
nutrientes para crecer y desarrollarse con vigor.
- La proporción de
los nutrientes básicos;
las cantidades de nutrientes básicos, nitrógeno, fósforo
y potasio,
que
consumen
ciertas
especies de árboles, difieren notablemente de
otras,
el balance de estos en el suelo debe tener en cuenta estas
particularidades a la hora de la fertilización.
- Los componentes
minoritarios del suelo;
no todos los árboles necesitan las mismas cantidades de ciertos
elementos (hierro,
boro,
zinc,
cobre,
manganeso,
etc.)
que
están
en pequeñas proporciones en el suelo pero que son
imprescindibles
para el buen desempeño vegetativo. Algunos de estos elementos
resultan
tóxicos a ciertas especies si están en demasía en
el suelo, pero todos
en general, si no existen, reducen el crecimiento, la
fructificación o
la floración.
- La acidez del suelo;
este es un punto muy importante para el éxito del proyecto, en
una
buena parte de los casos, el terreno neutro o casi neutro (pH=7) es
adecuado, pero ciertos árboles solo se desarrollan en terrenos
francamente ácidos o alcalinos y su crecimiento se ve afectado o
incluso paralizado si ese factor es inadecuado.
- Peso del sustrato;
un factor adicional que hay que agregar al proyecto del sustrato es su
peso, en algunos casos resulta adecuado utilizar un sustrato
relativamente pesado que dará estabilidad a la maceta
(árboles grandes
y colocados a merced del viento) mientras en otros es todo lo
contrario, se necesita ligereza debido a que se tendrán que
trasladar
con frecuencia u otros motivos.
Composición del sustrato.
Primero echemos un vistazo al suelo natural. Para simplificar un tanto
la enorme complejidad de los
suelos, vamos a convenir, que para nuestra aplicación resulte
suficiente con considerar las partículas del suelo por su
tamaño.
De acuerdo a esta convención hay 4 tipos de partículas en
el suelo:
Gravas:
Las
gravas son fragmentos de
rocas que tienen mas de dos milímetros de diámetro. Una
suerte de arena
basta o gruesa con pedazos de rocas que pueden ser relativamente
grandes; hasta varios centímetros. Debido a su naturaleza
granular, las
gravas son notablemente permeables y retienen muy poca humedad.
Arenas:
Las
arenas son aquellas partículas de roca de dimensiones menores
que las
gravas, cuyo origen puede ser natural o por rocas trituradas por el
hombre. Se consideran arenas aquellas partículas cuyas
dimensiones
oscilan entre 0.05 y 2 mm.
Lo mismo
que las gravas, las arenas, especialmente las mas gruesas, son muy
permeables y su retención de humedad es escasa.
Limos:
Los limos están constituidos por partículas
aún mas pequeñas que las
arenas, cuyo origen puede ser inorgánico (desintegración
de rocas) u
orgánico, producto de la división de material de origen
vivo o su
descomposición. El diámetro de las
partículas de los limos esta
comprendido entre 0.005 y 0.05 mm. Dependiendo de su composición
los
limos pueden ser mas o menos permeables y retener cantidades de humedad
variable.
Arcillas:
Las
arcillas son las partículas mas finas del suelo, con
diámetros menores
a 0.005 mm. Tienen origen inorgánico y en general son
partículas
cristalinas de silicatos de aluminio, hierro o magnesio
hidratados.
Generalmente son muy impermeables debido a su compacidad y se endurecen
notablemente cuando se secan.
La
compacidad, permeabilidad y la retención de agua finales del
suelo
depende principalmente de la proporción en la que estos
componentes
estén presentes.
Preparación del sustrato para el contenedor final.
Una vez obtenida la información necesaria sobre las exigencias
de la
especie objeto del proyecto y teniendo en cuenta los factores
adicionales, podremos tratar de preparar un sustrato
óptimo.
Existen
en el mercado muchos productos elaborados para su uso en macetas,
pero en general están dirigidos a la planta pequeña o a
la germinación de
las semillas. Comúnmente son demasiado ligeros para mantener
estable
una maceta con un árbol, y demasiado "secos" para sostener la
elevada
pérdida por transpiración de agua de una planta de gran
follaje sin
riego casi diario. Los hay también mas pesados, pero en general
en
estos casos, son para agregar al suelo y no tienen la permeabilidad
adecuada para el contenedor. Otro problema con los sustratos
comerciales es su precio, lo que resulta en realidad caro si se tiene
que rellenar un contenedor de grandes dimensiones.
Estas mezclas
comerciales usadas directamente resultan convenientes para hacer
germinar las semillas y
durante las primeras etapas de crecimiento del árbol en macetas
pequeñas, como veremos mas adelante en "Cultura".
A
menos que se
pueda conseguir un sustrato óptimo para árboles en
macetas grandes en
un vivero comercial, o que se compren sustratos comerciales de
diferentes tipos y se mezclen apropiadamente, lo mejor es preparar el
sustrato por usted mismo.
De
acuerdo a lo visto arriba usted puede hacerse una idea general de la
composición granulométrica del suelo de sus alrededores y
evaluar la
posible cantidad de este, en la elaboración de la mezcla que
utilizará
en la maceta. Pero en general, aunque le parezca apropiado, no debe
usarse suelo natural solo en la maceta, ya que es común que el
cumplimiento de los requisitos necesarios, aunque aparentemente
estén
bien, no se cumplan una vez en el contenedor. También existe la
posibilidad de utilizar tierra de otra localidad o comprar tierra
vegetal común en el mercado. No obstante, el suelo natural, de
su patio
o de otro lugar, no debe ser utilizado directamente, este debe ser
esterilizado, para evitar las enfermedades y las semillas de malas
yerbas. La esterilización se puede hacer o bien usando un horno o por
medio de la solarización.
Para adaptar las cualidades del suelo
natural esterilizado a nuestro propósito debemos mezclarlo
con
ciertos componentes que podrán optimizar sus propiedades, entre
estos
están:
- Arena fina, limpia
y esterilizada;
de no contar con ella en el mercado, o que resulte demasiado cara,
podemos prepararla nosotros mismos partiendo de arena natural fina.
Para ello la arena que disponemos se lava abundantemente con agua
corriente y se somete luego a la esterilización, o bien en un
horno o
por medio de la solarización. La adición de arena
solamente a las
tierras muy arcillosas (compactas) no resuelve por si mismo el
problema,
el efecto final es equivalente a la arena que se agrega al cemento para
hacer morteros.
- Algún componente
que brinde porosidad al suelo;
este componente puede tener diversa naturaleza, los mas frecuentes son:
las cáscaras desmenuzadas de árboles, especialmente del
pino, la
perlita, la vermiculita,
el carbón
vegetal
triturado, restos de esfagnos o de musgos y turba.
La condición básica que debe tener es que sean duraderos
en
contacto con el suelo, que sean porosos para que retengan aire en su
interior y que impida una compactación elevada. Algunos de estos
materiales son inertes y no proporcionan nutrientes al suelo por lo que
no se puede abusar de ellos.
- Materia vegetal compostada;
el compost puede comprarse en el mercado o prepararse por uno mismo con
anticipación, a partir de materia vegetal triturada,
estiércol vacuno,
cáscaras de granos, etc. Este compost es de granulometría
muy fina por
lo que reduce la permeabilidad del suelo y aumenta la compacidad, pero
da a este una buena textura, además de proporcionar nutrientes y
un
ambiente adecuado para el desarrollo de los microorganismos
indispensables en el suelo. Nunca debe usarse proporciones elevadas de
materia vegetal cruda como componente de la tierra de la maceta, ya que
al descomponerse mas tarde, hará colapsar el nivel de la tierra
y con
ello el hundimiento del árbol dentro del contenedor.
- Cultivos biológicos;
este componente es opcional y no imprescindible, pero hay ciertos seres
vivos que agregados al suelo, en especial para algunas plantas,
representan una gran ventaja en su crecimiento y vigor, entre estos
están los hongos micorizas, que establecen una dependencia
simbiótica
planta-hongo muy beneficiosa.
- Fertilizantes
químicos;
resulta evidente que un árbol en maceta tiene relativamente poca
cantidad de tierra para su sistema radicular y no puede extenderlo a su
gusto para buscar nutrientes mas alejados, por tal motivo se produce un
agotamiento rápido de los nutrientes en el espacio disponible.
Para
palear esta situación, es común que se agreguen al
sustrato que se
prepara algunas cantidades de fertilizante químico de
liberación lenta,
que proporcionarán fuentes adicionales y duraderas de nutrientes
al
árbol. Los fertilizantes en exceso resultan tóxicos para
las plantas,
debe tenerse cuidado al agregarlos al sustrato. Una deficiencia se
puede corregir luego, pero un exceso puede resultar mortal.
- Reguladores del pH; de
acuerdo
a
las
exigencias del árbol a cultivar, el rango del pH (acidez
o alcalinidad) óptimo puede ser muy variable y estar desde algo
menos de
4 hasta algo mas de 8, este elemento es decisivo en la salud y el vigor
del árbol y nunca podrá ser ignorado. Como aditivos al
suelo para
regular el pH de manera rápida se pueden usar: la cal o la
ceniza de
madera para subirlo (hacerlo mas alcalino), y el azufre para bajarlo
(hacerlo mas ácido). No obstante el factor pH en el suelo
reacciona con
relativa lentitud, por lo que los aditivos correctores deben mezclarse
profusamente con el resto del sustrato húmedo y esperar por lo
menos 24
horas de estabilización antes de obtener una medición
confiable. Si no
hay apuro puede esperarse mas tiempo. De todas formas el pH del
sustrato preparado para la maceta y con el árbol en crecimiento,
debe
vigilarse de tiempo en tiempo a fin de hacer las correcciones
necesarias de manera sistemática. Como correctores del pH de mas
lenta
acción y durabilidad están: para subirlo, las conchas de
caracoles
trituradas o arena de carbonato
de
calcio; para bajarlo, el aserrín de
madera, la cáscara de árboles triturada, las virutas de
madera, la
cáscara de semillas de algodón y particularmente los
restos de esfagnos . En general la materia orgánica de
cualquier tipo, unas mas que otras, proporcionan acidez al terreno.
Como
los suelos naturales son tan diversos no pueden establecerse recetas
"mágicas" para utilizarlo como componente del sustrato, a no ser
que se
cuente con la posibilidad de tener análisis minuciosos del
suelo, debe
su ingenio, sentido común y mejor aún su experiencia,
guiarlo para
conseguir un buen suelo partiendo de lo que aquí se ha visto
hasta
ahora y de los materiales de adición disponibles.
Partiremos de que
lo primero que debemos hacer es evaluar y mejorar las
características
básicas de la tierra disponible, en cuanto a la textura, la
permeabilidad y la retención de humedad e ir agregando los
aditivos
necesarios.
Hay ciertos síntomas y signos que pueden seguirse para guiar el
proceso, por supuesto de manera aproximada:
- Coja
un puñado de la tierra húmeda pero no saturada de agua.
Si se puede
formar una bola compacta y dura apretándola entre las manos,
el suelo puede ser demasiado compacto. Será necesario agregar
arena y/o
algún aditivo que brinde porosidad.
- Si
se escurre el material entre los dedos o la bola formada se desmorona
fácilmente puede tener exceso de arena, agregue compost o algo
de
arcilla si se dispone de ella.
- Deje caer la bola formada desde
la altura de las rodillas, si solo se aplasta o se rompe en dos, hay
que poner arena. Una bola de mezcla adecuad se desmorona al caer al
suelo.
- Prepare una bola pequeña y déjela secar al
sol, si al
secarse es compacta y difícil de romper con las manos, el
terreno es aun
muy pesado, agregue arena. Si agregando arena no se resuelve el
problema agregue entonces perlita, vermiculita, carbón
vegetal
triturado o arena gruesa si no se dispone de los anteriores.
- Tome
una maceta mediana y llénela con la tierra dejando los 4-5 cm
superiores vacíos, apriete la tierra ligeramente, luego ponga
agua poco
a poco hasta saturar la tierra y que el agua salga por los orificios
inferiores. Una vez la tierra esté saturada, llene la maceta con
agua
hasta
el borde y haga una evaluación de la velocidad de drenaje, un
buen
sustrato demorará poco tiempo en escurrir el
agua, digamos que se puede observar como el nivel del agua baja
lentamente, (un minuto, o dos a los sumo, puede ser un buen tiempo para
que desaparezca el agua sobre el sustrato), si el nivel del agua baja
rápidamente, o no se puede llenar la maceta porque se escapa por
los
agujeros de drenaje tal y como se agrega, el drenaje es excesivo,
agregue algún
material fino,
compost o arcilla. Si el agua se mantiene demasiado tiempo (no puede
apreciarse el nivel descender), falta drenaje, agregue arena o
algún
componente grueso. Estas indicaciones son aproximadas pero pueden
servir para establecer
límites seguros de la permeabilidad del sustrato.
A
este sustrato ya preparado pueden agregarse mas componentes
"acidificantes" o "alcalinizantes" de manera moderada de acuerdo a las
exigencias del futuro árbol a sembrar.
Si resulta con demasiado
peso, pueden agregarse componentes inertes y ligeros pero que retengan
bien la humedad como la vermiculita o el carbón vegetal. La
adición de
restos de esfagnos o de musgos, en cantidades considerables,
también aligeran el peso pero pueden reducir
algo la permeabilidad y la retención de la humedad de acuerdo al
tipo de tierra base por lo que se requerirá luego un riego
mas frecuente.
Finalmente puede agregarse un fertilizante completo
de liberación lenta de fórmula pareja, como el 6-6-6,
10-10-10 o
14-14-14 de manera muy moderada, una buena cantidad es la de utilizar
114 gramos del 14-14-14 por cada 30 litros de sustrato, o la cantidad
equivalente de las otras formulaciones.
Puede resultar conveniente antes de usarlo en la maceta hacer un
chequeo y ajuste final del pH.
Cultura.
Antes de entrar en materia aclaremos ciertas cosas útiles que
nos servirán para optimizar el proceso.
La naturaleza de las raíces.
En
la gran mayoría de las plantas, y los árboles no son
excepción, las
partes activas en la absorción de los nutrientes están
cerca de los
extremos de las raíces que evidentemente son las partes mas
alejadas
del tronco. Las raíces viejas y gruesas se convierten en
"tuberías" de
comunicación y en elementos de sostén del árbol
pero no participan en
el intercambio con el suelo.
La relación raíces-follaje.
Las
plantas en general, y en especial los árboles, guardan una
estrecha
relación entre la cantidad de follaje y la extensión de
sus raíces. A
mas follaje, mayor extensión y amplitud de sus raíces, el
árbol tiene
una marcada tendencia a mantener esta relación dentro de
ciertos
valores, de modo que después que un árbol ha alcanzado un
gran porte no
basta con recortar las ramas para hacerlo mas pequeño, una vez
podado,
tendrá una marcada tendencia a recuperar sus dimensiones
originales en
correspondencia con la cantidad y amplitud de las raíces que
tiene. Por
tal motivo para mantener un árbol pequeño de manera
permanente, debe
haber recibido una poda de formación adecuada durante su
crecimiento y
así evitar que las raíces se extiendan demasiado. Una vez
que el árbol
"se acostumbra" a un tamaño, su tendencia a crecer
desmesuradamente se
reduce notablemente.
En la práctica puede reducirse el tamaño de un
árbol podando al mismo tiempo el follaje y las raíces,
pero esto en
muchos casos no es físicamente posible, o bien por la
profundidad de
estas, o por que si se reducen lo necesario, las partes activas de las
raíces se desconectan del árbol con la consiguiente
muerte o al menos un
considerable retraso vegetativo.
Para lidiar con este problema de la
relación follaje-raíz se debe seguir un cuidadoso proceso
de
crecimiento proporcional desde que el árbol nace hasta que sea
un
ejemplar maduro.
La edad y el tamaño de la maceta.
Debemos
partir del hecho de la cantidad de suelo en una maceta es reducido, y
por lo tanto rápidamente agotable e inestable. Aun cuando se
fertilice
adecuadamente, siempre el árbol consumirá ciertos
elementos básicos
provistos en el fertilizante en mayores cantidades que otros, esto
puede conducir a una acumulación nociva de los menos consumidos.
Las
proporciones exactas necesarias son difíciles de determinar y/o
agregar
de nuevo, el árbol podrá tornarse descolorido y con poco
crecimiento.
Un proceso semejante sucede con los elementos minoritarios del suelo.
Además tanto los fertilizantes químicos, como el agua de
riego tienen
ciertas cantidades de sales no utilizables por el árbol que se
van
acumulando en el terreno por la evaporación del agua. Estas
sales
pueden alcanzar niveles tóxicos para el árbol, proceso
que se conoce
como salinización del
suelo.
Debido a estas razones y otras muchas, la vida útil del sustrato
en la
maceta tiene una vida limitada por lo que debe agregarse sustrato
fresco y rico de tiempo en tiempo.
Evidentemente durante la estancia
en la maceta el árbol ha desarrollado su sistema radicular
ocupando
todo el espacio disponible, pero si la maceta primaria donde ha crecido
hasta esa etapa es relativamente pequeña se tienen tres ventajas:
- El
sistema radicular no ha podido crecer libremente debido al espacio
reducido, y por tanto, el follaje tampoco, de acuerdo a lo visto
anteriormente sobre la relación follaje raíces. Esto
favorece la
tendencia a la enanización del árbol, cuestión
deseable para el cultivo
en maceta.
- Agregar sustrato fresco es muy fácil con solo
trasplantar el árbol a una maceta algo mas grande.
- Las
raíces principales laterales del árbol no se han podido
alejar
radialmente mucho del tronco. Y al chocar con las paredes del
contenedor han tenido que desviarse o bien lateralmente o bien hacia
abajo. Estos giros "imprevistos" hacen que las raíces se
ramifiquen mas
de lo normal y además que lo hagan cerca del tronco, por lo que
la bola
de raíces podrá ser recortada moderadamente sin afectar
las ramas
principales de las raíces de alimentación.
La repetición
sistemática de este proceso de trasplante cambiando
lentamente el
tamaño de la maceta, acompañado del recorte adecuado de
las raíces,
logrará a la larga que cuando el árbol llegue al
contenedor grande y
definitivo haya adquirido un hábito de crecimiento bajo de
acuerdo a su
sistema radicular final. Después ya no tendrá tendencia a
crecer
demasiado y será dócil y productivo. Por supuesto el
asunto del
agotamiento del suelo se mantendrá, pero como el sistema
radicular es
compacto y alrededor del tronco siempre se podrá sacar el
árbol
de la
maceta, recortar parte de la bola de raíces para liberar espacio
en el
contenedor y agregar sustrato fresco al replantar.
Particularidades de las palmeras.
En
general las palmeras, así como otras plantas que tienen un solo
punto
de crecimiento, como las cicas, los helechos arborescentes y las
bananas, tienen un sistema radicular que difiere notablemente de los
árboles. En estas, todas las raíces nacen desde el tronco
y crecen
alejándose de él casi del mismo diámetro, con muy
poca o
ninguna
ramificación, la raíz entera es absorbente y su poda
drástica
generalmente se tolera por la planta, ya que reacciona generando nuevas
raíces desde el tronco, por esa razón, usted habrá
podido
ver palmeras
verdaderamente grandes que se siembran en las avenidas con una
pequeña
bola de tierra alrededor del tronco y que comienzan a crecer en breve
tiempo.
Esta capacidad de generar muchas raíces desde el tronco, y
que además intercambien con el suelo en toda su longitud,
así como el
hecho de tener un solo punto de crecimiento, produce tres efectos que
dificultan el cultivo de estas plantas en una maceta:
- El
diámetro del tronco aumenta relativamente mucho mas
rápido que en los
árboles, para dar cabida al sistema radicular, es común
ver palmeras
como los cocoteros en donde la base del tronco es bastante gruesa
aún
en la planta joven.
- El
crecimiento es vertical por lo que desarrollan rápidamente una
gran
altura sin ramificación y no existe la posibilidad de poda
alguna.
- Son
capaces de crecer prolongadamente con poca cantidad de suelo, creando
un tupido entramado de raíces que pueden extraer la humedad y
los
nutrientes a extremo del suelo.
Estas particularidades hacen
que sea un tanto difícil el cultivo por largo tiempo de las
palmeras de
rápido crecimiento en contenedores, hay formas para lograrlo,
pero este
asunto es un tema especializado y tiene sus cuestiones muy particulares
que no se tratarán aquí.
Sin embargo, aquellas plantas de este tipo
de lento crecimiento o bajo porte pueden tenerse en contenedores sin
dificultad, solo se tiene que sembrar la semilla o mugrón
joven en un contenedor pequeño y económico hasta que se
estabilice, y
luego trasladarse al contenedor final o, a lo sumo, en dos etapas de
trasplante con la consecuente poda de las raíces.
La poda del follaje.
El
control del sistema radicular tal y como se ha descrito, y dada la ya
conocida proporcionalidad con el follaje induce la tendencia a mantener
reducido el tamaño
del árbol, pero la poda
superior siempre será necesaria para evitar que
el tamaño del árbol se vaya de control, y para dar la
forma adecuada,
asegurando un marco de ramas de soporte del follaje firme y la forma
redondeada del árbol, sin ramas largas o colgantes. El
árbol debe
proveerse de un tramo de tronco limpio y recto que permita
manipularlo
y hacer los trabajos culturales en la maceta.
Siempre será necesario el corte de las ramas
muertas o algún que otro improbable ladrón que pudiera
surgir.
Elementos adicionales a tener en cuenta.
La
temperatura ambiente es uno de los principales factores que pueden
hacer fracasar el proyecto. Cuando los árboles están en
el terreno, el
suelo sirve de escudo a las temperaturas extremadamente frías.
Las
raíces
de los árboles son menos resistentes al frío que el resto
del árbol.
Como resultado, las raíces de los árboles que se plantan
en recipientes
pueden morir cuando las temperaturas bajan por debajo de cero, e
incluso antes de la congelación si las bajas temperaturas se
mantienen
por tiempo suficiente como para que se enfríe todo el
contenedor.
Además,
aún suponiendo que las raíces no mueran, cuando
el suelo se congela, las raíces no pueden absorber el agua. Es
común
que las raíces de algunas plantas no puedan absorber agua y
nutrientes
del suelo a temperaturas algunos grados por encima de la
congelación,
este hecho hace que la planta se deshidrate si las temperaturas son
bajas y hay viento.
Las
raíces de los árboles en contenedores también
pueden morir durante el
verano si la temperatura del suelo se hace demasiado alta, excediendo
la
temperatura del aire superior. El calor del asfalto puede causar
rápidamente que el suelo de los contenedores pueda sobrepasar
los
límites seguros, quemando las raíces y desecando el
suelo. Las
condiciones ventosas también pueden secar los árboles en
maceta debido
a las cantidades reducidas de agua disponibles para las raíces
aun con buena temperatura. Por lo
tanto, el contenedor debe colocarse en un lugar protegido de las
temperaturas extremas y el viento.
Resumen final.
Hasta
aquí hemos tratado de forma simplificada las
cuestiones básicas a
tener en cuenta para poder lograr un árbol en un contenedor, en
resumen
deben seguirse los pasos siguientes:
- Escoger el árbol
deseado teniendo en cuenta su capacidad de adaptarse al clima, que no
sea excesivamente exigente en cuidados, que se adapte a suelos
relativamente pobres y tenga un porte de medio a bajo y de buen aspecto
(como ornamental) o que produzca buenos frutos (como frutal). Evitar
las palmeras de rápido crecimiento.
- Comprar un árbol pequeño injertado, o uno
procedente de un acodo o semillas según sean las posibilidades.
- Sembrar
el árbol primario en una maceta pequeña (4 a 6 litros) de
acuerdo a su
tamaño, o bien sembrar semillas en macetas de 1/2 a 1 litro en
un
sustrato apropiado de germinación, que bien puede ser un
producto
comercial. No poner las macetas a sol pleno, lo mejor es un lugar
sombreado o con la luz solar filtrada, pero tampoco en plena sombra.
Mantener la humedad del sustrato pero sin sobre riego, por lo general
debe regarse cuando la superficie de la tierra en la maceta se vea
seca, probablemente un riego cada 4 días sea suficiente.
- Si la
siembra es de semillas, dejar crecer las plántulas hasta que
hayan
desarrollado una postura trasplantable (unos 20-25 cm de altura),
escoger la postura mas vigorosa y sana, que será nuestro futuro
árbol,
y trasplantarla a un contenedor algo mayor (4 a 6 litros).
- Mantener
el arbolito (de cualquiera de las dos vías) en ese contenedor
hasta que
muestre síntomas de falta de vigor, empiece a producir hojas mas
pequeñas de lo normal, se torne amarillento, produzca brotes
cortos y
débiles o tenga algún síntoma de falta de
nutrientes. En ese momento el
contenedor le empieza a resultar pequeño y necesita el
trasplante a un
contenedor mayor con tierra fresca. Durante esta etapa de crecimiento
hacer las podas necesarias para que adquiera la forma adecuada al
propósito que perseguimos, tener en cuenta que un árbol
muy ramificado
siempre será mas fácil de mantener de porte bajo que uno
que sea de
ramas largas. Los cortes de las ramas incentivan abundantes brotes y
dan una forma redondeada y elegante al arbolito. Dejar un tronco
limpio
mas o menos largo de acuerdo al destino final. Fertilizar moderadamente
con una formulación adecuada a la especie y de acuerdo a las
instrucciones del fertilizante, preferentemente con abonos de lenta
liberación. Debe recibir mas luz pero no pleno sol en el verano.
- Trasplantarlo
a una maceta mayor, para la cual hemos preparado el sustrato como se ha
explicado arriba. Durante el trasplante no deben recortarse las
raíces,
solo colocar el
arbolito con su bola de raíces en el centro de la nueva maceta y
rellenar con tierra fresca el espacio vacío, tanto abajo como
lateralmente.
Para esta maceta media puede convenir una tierra algo mas pesada y
compacta que la de la maceta anterior y que además retenga mas
tiempo
la humedad, para evitar los riegos muy frecuentes, el follaje del
arbolito es ya algo grande y en el nuevo contenedor se pondrá
mayor
aún. La maceta podrá ser de 15 a 20 litros. Aquí
podrá permanecer
bastante tiempo antes de que muestre síntomas de suelo agotado o
estrechez de la maceta, y podrá crecer bastante de acuerdo a la
variedad, hasta convertirse en un arbusto, que incluso puede florecer y
producir frutos (para el caso de los frutales). Seguir las mismas
recomendaciones básicas anteriores en cuanto a poda y
fertilización, se
podrá incrementar algo mas la longitud del tronco limpio
si así se
desea, pero este no debe llegar nunca a los 2 metros ya que se pone en
riesgo la estabilidad de la maceta. Debe recibir mas sol, probablemente
se pueda poner a sol pleno.
- Cuando se noten síntomas de falta
de crecimiento, o el entramado radicular haya ocupado todo el espacio
de la maceta se debe hacer otro trasplante, que puede ser intermedio o
final, según convenga. La nueva maceta puede ser de 40 litros
para el
trasplante intermedio, o de 100 litros o mas si será el "hogar"
definitivo del árbol. El volumen del contenedor final
estará en
dependencia del porte natural del árbol, de las dimensiones
máximas que
se quieran lograr o del peso máximo admitido. Durante este
trasplante,
lo mismo sea intermedio como final se recorta entre un cuarto y un
tercio de la bola de raíces, tanto en circunferencia como en
profundidad, e igual que antes se coloca en el centro de la maceta y se
rellena el espacio vacío con sustrato fresco. Si el trasplante
fuera
intermedio se sigue después un procedimiento igual al hacer el
trasplante final. Esta maceta debe ser pesada para garantizar la
estabilidad con el árbol adulto y follaje máximo, y es en
principio
equivalente al terreno normal donde crecería el árbol
sembrado en el
suelo, por eso podrá usarse una mezcla pesada, rica,
relativamente
compacta y con buena retención de la humedad de acuerdo a lo
explicado
en la preparación del sustrato y a las exigencias de la especie.
- Esta
maceta definitiva también se agotará con el tiempo,
cuando se noten
síntomas de decadencia se puede poner sustrato fresco a la
maceta, para
ello se saca el árbol del contenedor, se recortan un tercio de
la bola
de raíces y se replanta llenado el espacio vacío con
sustrato nuevo. Si
el árbol es muy pesado, se puede recortar la bola de
raíces entre un
cuarto y un tercio en redondo en la propia maceta, se extrae el
material recortado (raíces y sustrato agotado) y se sustituye
por
nuevo. El comportamiento del árbol y la experiencia alcanzada en
todo
este largo proceso le permitirán tomar decisiones mas precisas
que
estas recomendaciones generales.
Solo le falta poner en práctica lo aprendido. Le deseamos mucho
éxito.
Temas relacionados:
La nutrición
de las plantas
La poda de árboles
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