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Control de plagas y enfermedades en el invernadero

El impacto de las plagas en las plantas sobre el productor de hortalizas de invernadero es directa y significativa. Los productores interesados ​​deben entender que los ambientes cálidos son un paraíso tanto para los cultivos como para las plagas que los afectan. Los organismos causantes de enfermedades, los insectos y los nemátodos pueden causar serios problemas en los invernaderos. Sin un período de verdadero invierno, a diferencia con los climas fríos, las poblaciones de plagas pueden seguir activas durante todo el año.

Si una persona está interesada en la construcción, o inicio de una operación de invernadero, hay ciertas consideraciones importantes que se deben entender sobre las plagas, y su potencial para reducir o destruir un cultivo de invernadero. En primer lugar, un invernadero proporciona un entorno protegido en el que las plagas pueden prosperar. El corazón mismo del concepto de la agricultura de invernadero es hacer crecer las plantas, proporcionando un medio para proteger el cultivo del calor extremo, frío, lluvia, y los numerosos factores ambientales que de otra manera, pueden retrasar o impedir un cultivo en particular, en un período determinado del año. Las plagas que pueden habitar en un invernadero, en consecuencia, quedan protegidas de la misma forma de los factores ambientales difíciles, que normalmente ayudan en su control, cuando se produce un cultivo al aire libre o en condiciones de campo. Por ejemplo, la fuerza de la lluvia y el viento a menudo ayudan a mantener un control económico sobre ácaros, pulgones y otros insectos. La luz solar directa y los constantes cambios de temperatura que a menudo se obtienen en condiciones abiertas, también juegan un papel importante en el control natural de las plagas. El invernadero, literalmente, protege a sus plantas y en consecuencia a sus respectivas plagas de estas condiciones ambientales. Un grave problema a considerar es la falta de disponibilidad de medidas de control químico para el invernadero. Por ejemplo, los tomates cultivados en condiciones de campo pueden tener varias decenas de insecticidas y fungicidas que se pueden utilizar en ellos, no así en el invernadero. Estrictas leyes en muchos países reducen notablemente el número de pesticidas que pueden ser utilizados en los tomates u otros vegetales de invernadero. El material no debe ser utilizado si específicamente en la etiqueta dice "no apto para el uso en invernadero".
Hay graves situaciones jurídicas y de responsabilidad que un productor de invernadero podría enfrentar al utilizar sustancias tóxicas en lugares cerrados. Esta es una de las razones principales por las que la mayoría de los plaguicidas utilizados en condiciones de campo no se puede utilizar en situaciones de invernadero. Al comparar una y otra condición, en el uso de campo, los pesticidas pueden secarse o evaporarse en la planta a un ritmo diferente y emitir los vapores tóxicos mucho más rápido que en las condiciones del invernadero, así como responder de forma diferente en muchos otros efectos químicos y físicos. En el invernadero los gases tóxicos producidos no podrán escapar libremente, por lo que no se diluyen al ambiente tan rápido como lo hacen en las condiciones de campo, por lo tanto son un riesgo potencial para el productor. Un cultivador de invernadero también se enfrenta al problema de las cosechas frecuentes durante un largo período de tiempo. Los tomates de invernadero, por ejemplo, se recogen con frecuencia durante el período de cosecha, lo que impide el uso de muchos plaguicidas eficaces que se pueden usar, sólo si se aplican un tiempo determinado antes de la cosecha. El éxito económico del cultivo en invernaderos radica en la capacidad que ofrece para cosechar pequeñas cantidades de fruta madura, de alta calidad y precio, en lugar de cosechar grandes cantidades con un mínimo de ganancias. Los residuos de plaguicidas son de nuevo más de un problema potencial en estas condiciones. Otra consideración que un productor potencial de invernadero debe enfrentar, es que los equipos disponibles para aplicar plaguicidas de forma eficiente en condiciones de invernadero pueden ser muy limitados. El productor de tomate de campo, por ejemplo, tiene una amplia gama de opciones de equipos de aplicación, tales como aviones, equipos sofisticados y las unidades tractoras de quimigación para el uso en sus operaciones. El productor del invernadero con frecuencia sólo tiene acceso a las unidades manuales de pequeña capacidad por lo que se ven muy limitados en las boquillas, la presión, y la flexibilidad de la aplicación por aspersión. Al no tener el equipo adecuado y disponible, es difícil obtener el control de muchas plagas bajo condiciones de invernadero. El productor, por lo tanto, debe tener especial cuidado en la planificación a largo plazo, la selección, el uso y la aplicación de plaguicidas.


La etapa de planificación para el sistema de producción debe incluir las siguientes consideraciones:

1.- Adecuado diseño del invernadero (sobre todo la altura, la calefacción, las telas de recubrimiento, y los componentes de ventilación) y un sistema de riego que minimice la humedad en las hojas y la humedad a nivel de la cobertura vegetal.

2.- Establecer métodos estrictos de desinfección del sustrato ya usado, las herramientas y equipos que hallan tenido contacto con el suelo del campo y las desinfecciones del personal que entra y sale del invernadero.

3.- La selección de variedades resistentes a las plagas existentes.

4.- Uso de posturas saludables libres de plagas que reduzcan al mínimo la introducción de patógenos, nemátodos e insectos.

5.- Programas óptimos de fertilización que resulten en un crecimiento saludable y rápido.

6.- Explorar con frecuencia las plantas en busca de enfermedades, nemátodos e insectos durante el período vegetativo.

7.- Las prácticas de saneamiento que reduzcan al mínimo el movimiento de microorganismos de las plantas enfermas a las sanas, incluyendo la eliminación de todos los materiales vegetales después de la cosecha final.

8.- Tener buenas prácticas de cosecha y transporte que maximicen la calidad del producto.

La aplicación de tales prácticas integradas garantizarán la producción económica y un ambiente aceptable para el cultivo de vegetales en invernadero.

Saneamiento pre-siembra

Preparación de la casa. Al término de la cosecha anterior, se debe eliminar la mayor cantidad de restos de los cultivos anteriores como sea posible. Los desperdicios no debe ser desechados en una pila al lado del lugar de producción porque los patógenos de las plantas pueden mantenerse en los restos vegetales aun fuera de temporada. Todas las casas deben limpiarse de los restos caídos de plantas y limpiar todas las superficies para dejarlas libres de tierra, sustrato, etc. Los sistemas de producción que han tenido incidencia de enfermedades de raíz y tallo debe ser rigurosamente desinfectados. En los sistemas hidropónicos (colectores, tuberías, y medios de crecimiento) deben tratarse con un desinfestante adecuado. Todas las casas de producción se beneficiarán de la acción pasiva de la solarización durante el período sin cosecha en el verano. Las estructuras pueden ser selladas por completo después de humedecer los medios de cultivo, las superficies, etc. Las temperaturas generadas adentro del invernadero deben exceder los 130°F lo que contribuirá a la erradicación de los patógenos y plagas en la zona de producción.

Las casas deben ser inspeccionadas para detectar los puntos de posible entrada de tierra no estéril o insectos vectores de virus vegetales. Todas las entradas de aire deben estar cubiertas con pantallas a prueba de insectos y pantallas a prueba de suelo. El terreno adyacente a las casas de producción debe mantenerse segada con cortes frecuentes. El control adecuado de las malezas es necesario si las poblaciones de malezas son hospederas de las enfermedades y plagas que afectan los cultivos del invernadero.

Preparación del sustrato. La incidencia de enfermedades de raíz o de tallo debe ser cuidadosamente registrada si se usan las técnicas de bolsa u otros sistemas llenos con sustrato. Las bolsas infestadas deben ser desechadas al final de la temporada o inmediatamente después de la muerte de la planta. Los sutratos en canteros infestados deben ser desechados o esterilizados en su lugar. Si se descarta el sustrato, el nuevo, se debe mezclar en losas de concreto desinfestadas para evitar la contaminación con el suelo exterior. Todos los dispositivos deben estar completamente desinfectados antes volverse a rellenar. Se deben esterilizar todas las canales entre cultivo y cultivo en dependencia del diseño de la casa, la disposición productos esterilizantes, y el tipo de licencia del cultivador. También de debe esterilizar entre cosechas la tierra (suelo) en los invernaderos que utilizan este tipo de producción. La fuente de agua. Cuando se han producido problemas persistentes de enfermedades en la raíz o el tronco, una posible fuente de patógenos puede ser agua de riego. En algunos lugares, los pozos poco profundos, los estanques, las acequias o canales a menudo contienen niveles significativos de bacterias y hongos patógenos de plantas que pueden ser introducidos en un sistema de producción limpio a través del riego. El agua de pozos profundos (60 a 75 pies) y el agua pública de la cañería están generalmente libres de este riesgo de la intrusión de agentes patógenos. También la ubicación del colector de aguas debe ser controlado, ya que los terrenos circundantes pueden salpicar tierra en el colector durante las tempoadas de lluvias fuertes.

Herramientas y limpieza de la superficie. Deben ser desinfectadas entre las temporadas de cultivo las herramientas utilizadas para la poda, el transporte de sustrato, la polinización, etc. Los hongos del suelo puede sobrevivir en el suelo seco en las herramientas entre las estaciones, al igual que ciertos patógenos virales y bacterianos pueden sobrevivir en las herramientas manuales. Las áreas destinadas para mantener las herramientas o las posturas también se deben tratar con un desinfestante.

Producción de Posturas. Muchos agricultores prefieren producir sus propias posturas. Para la producción de posturas se debe utilizar exclusivamente semillas y bandejas nuevas, así como sustrato nuevo y estéril. La calidad de la postua es muy importante. Dejar caer una postura al suelo sin esterilizar, pueden contaminar esta planta con los propágulos de las especies de Pythium. (u otros patógenos del suelo) que dará lugar a una podredumbre de la raíz rápida y devastadora en un sistema de lámina nutriente. Las posturas se deben producir en un invernadero separado del de la producción de cultivos para minimizar el contacto de los operadores con estas plantas. El aislamiento de las posturas reducirá el riesgo de propagación de la enfermedad a las zonas de producción. Hay variedades vegetales que son resistentes a algunas cepas de patógenos responsables de enfermedades comunes.

Saneamiento durante la producción.

Una serie de medidas sanitarias han sido adoptadas con éxito por los productores. Algunas de las más comunes son las siguientes:

1.- En adición de la puerta de entrada al invernadero de tipo sellada, que sirve para que los trabajadores o el viento no introduzcan patógenos o tierra en la zona de producción desde el exterior. Se puede construir un "portal" cerrado en la zona de entrada que sirva como doble barrera para el control de saneamiento.

2.- El uso de bandejas de desinfesción para los pies, evitan que la tierra no estéril pueda ser introducida al espacio de producción.

3.- Restringir el acceso de visitantes a las casas de producción y de posturas. Nadie sabe a ciencia cierta donde estuvieron estos vistantes antes de venir al invernadero.

4.- Generar las posturas a una altura de al menos un pie sobre el suelo para minimizar el polvo o salpicaduras de tierra contaminada del suelo.

5.- Prohibir fumar o consumir tabaco de mascar a los trabajadores implicados en las áreas de producción, a fin de minimizar la contaminación por los virus presentes en el tabaco.

6.- Establecer normas rígidas del lavado de las manos al personal dedicado a la poda, polinización, o cualquier otra actividad productiva con las plantas.

7.- Colocar filtros en todas las tomas de aire para restringir que el aire de solplado o la entrada de ventilación pueda traer tierra o polvo contaminado con insectos vectores.

8.- Mantener un rígido control de la vegetación alrededor de la periferia de las casas para evitar la acumulación de insectos y patógenos en las malas hierbas.

9.- Tratar periódicamente las herramientas, las pasarelas, y las superficies de los bancos de trabajo.

Manejo de insectos

Debido a todos los problemas asociados con el uso de productos químicos en el ambiente del invernadero, los productores necesitan utilizar la exclusión como su primera línea de defensa. Por lo tanto, al diseñar el invernadero es necesario tener en cuenta la gestión de los insectos. Cubrir con telas contra insectos los respiraderos y otras aberturas es una buena práctica, pero debido a que estas telas producen una mayor resistencia al flujo de aire, la superficies disponibles de ventilación deben ser mas grandes para compensar. Para los invernaderos que están cubiertos con plástico, el uso de los plásticos que absorben la luz ultravioletas puede reducir los problemas de insectos. La luz libre de UV en el interior del invernadero altera los hábitos de posarse sobre las plantas de los insectos y su conducta alimentaria lo puede reducir la propagación de virus por insectos vectores, así como impedir el establecimiento de los áfidos, moscas blancas. El entorno protegido del invernadero promueve la supervivencia de los insectos y plagas beneficiosas, por lo que el control biológico es otra táctica que vale la pena explorar. Mucha de la investigación sobre la mejor manera de utilizar los enemigos naturales en el invernadero en la producción de hortalizas está aún en curso, pero los productores ya están experimentando con el uso de mariquitas, larvas de crisopas, chinches piratas, y ácaros depredadores. Este enfoque puede ser costoso. Los ácaros depredadores son particularmente eficaces para el control de otros ácaros en las condiciones del invernadero. Los proveedores de enemigos naturales puede recomendar las especies adecuada a utilizar. 

Manejo de los nemátodos

Además de los insectos y las enfermedades tradicionales en los invernaderos, los nemátodos pueden presentar un tipo adicional de problema. Los nematodos son uno de los problemas de enfermedades que puede ser especialmente problemáticos en los sistemas de producción de invernadero. Estos gusanos relativamente microscópicos se alimentan de las raíces o en la propia planta, interrumpiendo la función de las raíces y el crecimiento de las plantas. Algunos toman cantidades significativas de energía de la planta para su propio sostenimiento, con lo que reducen la cantidad, calidad y el rendimiento y, a menudo retrasan la madurez de los cultivos. Se reproducen bien a 80-90°F y causan problemas significativos en muchos de los cultivos más populares en los sistemas de producción en invernadero. Los nemátodos se propagan fácilmente en el agua contaminada, el suelo o los sustratos de cultivo y los tejidos de la planta. Pueden ser especialmente problemáticos en los sistemas de invernadero porque, entre otras cosas:

1.- Los nemátodos son fáciles de introducir en las operaciones del invernadero, y muy difícil salir de ellos. Cualquiera de los varios nematodos vegetales graves, se encuentran comúnmente en la mayoría de los suelos nativos. Pueden entrar en un cultivo de invernadero cuando la barrera entre el cultivo y el suelo debajo de la casa esté averiado. Una sola raíz penetrando a través del plástico, hormigón u otro material del suelo puede proporcionar una vía de entrada. Las posturas infestadas son otra forma muy común de la introducción de los nemátodos en un invernadero. Cualquier componente del medio de cultivo que no haya sido esterilizado o estuvo expuesto a la contaminación durante el almacenamiento o la manipulación puede introducirlos. Incluso el agua, si procede de una fuente poco profunda o superficial, puede traer nemátodos al invernadero.

2.- Los nemátodos son animales acuáticos, por lo que se propagan sobre todo fácilmente por el agua. Los sistemas de recirculación hidropónicos son vulnerables a los nematodos, todo el sistema puede llegar a ser uniformemente infestado tan pronto como los nemátodos en las raíces o en cualquier parte del sistema se empiecen a producir y se metan en el agua. Por supuesto, cualquier movimiento de suelo o raíces de un área infestada a otra parte de una casa es otra posibilidad probable de que se propague una infestación de nemátodos.

3.- Una vez que un cultivo de invernadero está infestado, no hay pesticidas u otro tratamiento que pueda curar el problema en ese cultivo. Sólo puede ser eliminado mediante la destrucción del cultivo y la esterilización de todos los componentes del sistema que se contaminó. Dado que es muy difícil, tal vez casi imposible en algunos sistemas el saneamiento, hay que tener sumo cuidado para evitar la introducción de los nemátodos, este será siempre el mejor medio de control. 

Manejo de enfermedades

En la actualidad, los principales cultivos de invernadero incluyen los pepinos, la lechuga, los tomates y algunas hierbas usadas como condimento o medicinales. Como ejemplo de la gravedad de la situación de las plagas en algunos lugares, a continuación se presenta presenta una lista aproximada de la cantidad de enfermedades que podrían afectar a estos cultivos en invernadero en La Florida (USA):

1.- Pepino: 9 de hongos y virales.

2.- Lechuga: 7 enfermedades bacterianas, micóticas y virales.

3.- Tomates: 21 enfermedades bacterianas, micóticas y virales.

4.- Hierbas: Varias enfermedades típicas de as plantas.

Para el éxito de la gestión con las enfermedades de plantas en invernaderos, el sistema de producción agrícola tiene que estar estrechamente asociado con las prácticas de control de enfermedades y las de gestión contra los insectos. Algunos insectos, como las moscas blancas y los trips, son vectores de las enfermedades virales. 

Detección y seguimiento de las enfermedades


Con el fin de detectar las plagas antes de que el daño sea grave, los productores deben inspeccionar visualmente las plantas de una o dos veces a la semana. Como primer paso, se debe escudriñar el follaje de la planta en su totalidad, en busca de motas o bronceados en las hojas, huecos u otros daños causados ​​por insectos masticadores, el crecimiento distorsionado, y frutas dañadas. El siguiente paso es inspeccionar cuidadosamente todo el tallo de la planta desde la tierra hasta la punta de crecimiento. Algunos insectos se alimentan de las raíces, otros en los tallos, en las hojas, las flores y las frutas. El productor debe ser competente en el rápido examen de estas partes de la planta y el reconocimiento de la presencia de plagas o el daño que aparezca. Los trabajadores que participan en las prácticas culturales deben ser entrenados para reconocer los insectos y sus daños. Tanto la superficie de las hojas superior como inferior debe ser inspeccionada a fondo. Muchos insectos, así como algunas enfermedades, comienzan su infestación en la parte inferior de la hoja. Una gran parte de los insectos y ácaros se alimentan de la parte inferior de la hoja y no se mueven a la superficie superior de la hoja, o a otras otras partes de la planta hasta que las poblaciones se vuelven tan grandes que el hacinamiento las fuerza a moverse. Se debe prestar atención a la zona a lo largo de la nervadura central y laterales de las hojas. Las axilas de las hojas, las puntas de crecimiento, y las yemas terminales se deben inspeccionar cuidadosamente. Se deben examinar también las malezas, tanto dentro, como alrededor del invernadero. A menudo las malas hierbas sirven como anfitriones para los insectos, ácaros, y enfermedades que pueden pasar a los cultivos del invernadero y deben ser eliminadas. Algunos insectos, en particular los trips, se pueden encontrar dentro de las flores, por lo que estas deben ser incluidas en la inspección. Usar un fondo blanco a la hora de examinar las flores puede ayudar a la detección. El área por debajo del cáliz o el tallo de tomates y pepinos también puede ser un refugio atractivo para los insectos. En general, los insectos habitan en zonas aisladas de la planta que les ofrecen protección.

Aunque hay pocas reglas específicas a seguir en el muestreo o la selección de las plantas del invernadero, la inspección debe ser mayor en zonas potencialmente vulnerables, como alrededor de las puertas, las rejillas de ventilación, etc. Se deben inspeccionar también algunas plantas al azar. Lo mejor es usar un patrón de selección diferente en cada muestreo, sin incluir la misma planta en dos inspecciones sucesivas. Los productores deben estar seguros de examinar las plantas en todas las áreas del invernadero, incluidas las plantas adyacentes, y usar un número razonable de plantas para tener una idea de la situación de las plagas. Las trampas de papel amarillo adhesivo son útiles para la supervisión del ciclo de vida adulto (vuelo) de muchos insectos. La trampa azul es más atractiva para los trips, pero la amarilla también funciona bien. Las trampas se colocan generalmente en posición vertical ligeramente por encima del dosel de la planta. Algunos insectos, tales como trips y los minadores de hojas, pueden quedar atrapados por encima de la superficie del medio de cultivo. Una recomendación es utilizar uno a tres tarjetas por cada 1000 pies cuadrados, las trampas deben ser inspeccionadas semanalmente y se sustituyen con regularidad. Un sistema de trampas numeradas pueden facilitar la toma de muestras y simplificar el mantenimiento de registros. La cinta adhesiva amarilla puede ser utilizada a gran escala para reducir las poblaciones de insectos mediante trampas.

Muchas de las plagas de artrópodos que infestan los invernaderos son muy pequeñas. Los ácaros pueden ser de 0.5 mm de largo. Los trips, pulgones, orugas de la mosca blanca y los huevos de otros insectos dañinos no son mucho más grandes. Los productores deben tener por lo menos una lupa de 10x (lupa manual de joyero), pero una de entre 16x-20x resulta mejor. Con una lupa, un productor puede identificar rápidamente muchas de las plagas de artrópodos que son difíciles de ver a simple vista. Si es posible, los productores deben comprar y aprender a usar un microscopio de disección común. Estos microscopios se pueden comprar ya sea de tipo monocular (un cilindro) o binocular (dos cilindros). Tienen aumento de aproximadamente 10x-200x. Con un microscopio, un productor puede ver las plagas mas pequeñas, tales como los ácaros y las lesiones producidas con claridad.

Mantenimiento de registros

Un buen mantenimiento de registros de datos puede ayudar a los productores a ver las tendencias en las infestaciones de plagas, no perder de vista el éxito o el fracaso de los esfuerzos de control, y determinar cómo el ambiente del invernadero afecta la cosecha. Por supuesto, los registros de aplicación de plaguicidas son esenciales y deben incluir la fecha y la hora de la aplicación, el nombre del producto, el número de registro legal, el ingrediente activo, la cantidad utilizada, la plaga en la que se usó, y la eficacia. Otras cosas que los registros generales deben incluir diariamente son: las temperaturas mínima y máxima, las medidas de crecimiento y desarrollo de las plantas, el pH del medio de cultivo, las sales solubles, la salud general de la raíz, y otras observaciones de los cultivos específicos. El conteo de los insectos en las plantas de muestreo y en las tarjetas adhesivas también es útil para identificar tendencias en el tiempo y para determinar la eficacia de los esfuerzos de control. Durante varias temporadas, puede ser posible ver que algunos problemas se producen al mismo cada año. Los detalles de las liberaciones de insectos y ácaros benéficos deben ser registrados.

Control biológico

El control biológico en el invernadero mediante la liberación de depredadores de insectos o ácaros, parásitos (parásitos especializados que en última instancia, matan a sus anfitriones), nemátodos, o los organismos patógenos (hongos, bacterias y virus) que atacan las plagas de insectos. Algunos controles biológicos no se pueden utilizar con la mayoría de los insecticidas. La reducción o eliminación de los plaguicidas químicos lleva a un entorno de trabajo más seguro, puede reducir los costos de producción, y, en el caso de la producción orgánica, puede resultar en precios más altos para la cosecha. El control biológico, sin embargo, debe tener un manejo mucho más intenso que el uso de insecticidas y acaricidas convencionales y requiere un mayor conocimiento de la biología de plagas y el número de estas. Muchos factores contribuyen al éxito o el fracaso del control biológico: tipo y calidad de los enemigos naturales seleccionados, las tasas de liberación, el calendario, la colocación, la temperatura y la humedad, y el uso previo de insecticidas y acaricidas.

Los proveedores pueden proporcionar asesoramiento técnico sobre la utilización óptima de sus productos. Algunos han detallado los sitios Web. En general, las emisiones se debe hacer cuando o antes de que la población de la plaga se detecte por primera vez. Las poblaciones de plagas numerosas serán difícil de controlar biológicamente. Algunos depredadores y parasitoides se adaptan mejor a la temperatura y las condiciones particulares de humedad que otros, y algunos lo hacen mejor en algunos cultivos que en otros. El tiempo de vida del parasitoide o depredador determinará la frecuencia con que tiene que ser presentado de nuevo. Es importante tener en cuenta que si todas las plagas se eliminan, los enemigos naturales también serán eliminados. La provisión de fuentes de néctar (plantas con flores) puede prolongar la vida de las avispas parasitoides. Las tarjetas amarillas pegajosas pueden tener que ser retiradas temporalmente para evitar la captura de depredadores y parasitoides.

Los artículos siguientes tienen mas información sobre los invernaderos:

Consideraciones para el control de los invernaderos
Consideraciones de fertilización de invernaderos
Consideraciones agronómicas en los invernaderos
Consideraciones constructivas de los invernaderos



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