Formación del injerto (Viene de Injerto)
Unión del Injerto
Hay numerosos estudios sobre la unión del injerto, especialmente
en plantas leñosas.
La secuencia del proceso es como sigue:
- Se ponen en contacto los tejidos del
patrón y del injerto de manera que las regiones del
cámbium de ambos estén estrechamente unidas. Deben
mantenerse unas condiciones de temperatura y humedad que estimulen el
prendimiento en las células recién puestas en contacto y
en las circundantes.
- Las células del cámbium del
patrón y del injerto producen células de parénquima que se
entremezclan formando un tejido de callo.
- Algunas células del callo se
diferencian en nuevas células de cámbium.
- Estas nuevas células de
cámbium producen nuevo tejido vascular.
La unión del injerto se forma por completo
mediante células que se desarrollan después que se ha
efectuado
el injerto. Nunca se efectúa una mezcla de contenidos celulares.
Las células producidas por el patrón y el injerto
conservan
cada una su propia identidad.
El fenómeno por el cual dos partes
distintas y
a veces diferentes se unen para formar una unidad se produce en
dos fases:
- Una en la que se produce una reacción
de
compatibilidad.
- Otra en la que se completa la unión.
La firmeza de la unión aumenta lentamente
al
principio y sólo lo hace rápidamente en un estado
avanzado de
la fase de injerto. El prendimiento depende de una rápida
división de los tejidos adyacentes de las superficies opuestas,
y la efectividad del mismo se consigue mediante la formación de
elementos vasculares. Durante los 4 primeros días hay una activa
división celular y un gran aumento en el número de traqueidas y
en los 3 días siguientes las traqueidas continúan
diferenciándose pero no aumentan en número. La
resistencia del
injerto es proporcional a la cantidad de polisacáridos
depositados en la unión. La restauración de la
continuidad
vascular se produce al final de la primera y durante la segunda
fase, por el aumento del número de elementos traqueidales.
Factores que influyen en la unión del injerto
A) Temperatura. Tiene un marcado efecto
sobre la formación de tejido de callo. En manzano a menos de
0º
C o más de 40º C no hay producción de este tejido.
Entre 4 y
32º C la producción de callo aumenta linealmente con la
temperatura. En la vid la temperatura óptima para el injerto es
de 24-27º C. Con más de 29º C se obtiene una
producción
abundante de tejido de callo de tipo suave que se daña
fácilmente con las operaciones de plantación. A menos de
20º C
la producción de callo es lenta y por debajo de 15º C no
existe.
B) Humedad. Las células de
parénquima
que forman el tejido del callo son de pared delgada y muy
sensibles a la deshidratación, si se exponen al aire. Los
contenidos de humedad del aire menores al punto de saturación,
inhiben la formación de callo y aumentan la tasa de
desecación
de las células cuando disminuye la humedad. La presencia de una
película de agua sobre la superficie de encallecimiento es
más
estimulante para la cicatrización que mantener al 100% la
humedad relativa. Las células muy turgentes son más
capaces de
dar un callo abundante que aquellas que están en condiciones de
marchitez. Los tejidos cortados de
la unión del injerto deben mantenerse, por algún medio,
en
condiciones de humedad elevada, pues, en caso contrario, las
probabilidades de una buena cicatrización son reducidas.
C) Oxígeno. Para la
producción de
tejido de callo es necesaria la presencia de oxígeno en la
unión del injerto. La división y crecimiento de las
células
van acompañadas de una respiración elevada. Para algunas
plantas puede bastar una tasa de oxígeno menor que la presente
en el aire, pero para otras es conveniente que la ligadura del
injerto permita el acceso del oxígeno a la zona de la
unión.
D) Actividad de crecimiento del patrón.
La
actividad
cambial
se
debe a un estímulo de auxinas y
giberelinas producidas en las yemas en crecimiento. Si el
patrón
está en fase de reposo o crecimiento lento es más
difícil la
producción de cámbium en el injerto. Cuando el
patrón
está hiperactivo (presión excesiva de las raíces)
o
hipoactivo, debe dejársele algún órgano por encima
del
injerto, que actúa de tirasavias.
E) Técnicas del injerto. Si se pone
en
contacto sólo una reducida porción de las regiones
cambiales
del patrón y de la variedad, la unión será
deficiente. Aunque
haya una buena cicatrización y comience el crecimiento de la
variedad, cuando ésta alcance un desarrollo importante, una
unión tan escasa impedirá el movimiento suficiente del
agua y
se producirá el colapso de la planta injertada.
F) Contaminación con patógenos.
En
ocasiones
entran
en
las
heridas, producidas al injertar,
bacterias y hongos que causan la pérdida del injerto. Prevenir
estas infecciones, agua limpia y manos
limpias, es uno de los secretos del injerto. El
control químico de las infecciones estimula la
cicatrización de
las uniones.
G) Empleo de reguladores del crecimiento.
En estudios de cultivo de tejidos se ha visto una relación entre
la aplicación de reguladores de crecimiento, auxinas y kinetinas
o la combinación de éstas con ácido
abscísico, y la
formación de callo. Hasta ahora no se han obtenido resultados
prácticos con el empleo de estas sustancias en el injerto.
Incompatibilidad
La capacidad de dos plantas diferentes de
unirse y desarrollarse satisfactoriamente como una planta
compuesta es lo que se llama compatibilidad.
La diferencia entre injerto compatible e
incompatible no está bien definida. Desde especies que tienen
una relación estrecha y unen con facilidad, hasta otras no
relacionadas entre sí incapaces de unirse, hay una
graduación
intermedia de plantas que forman una soldadura, pero con el
tiempo muestran síntomas de desarreglo en la unión o en
su
hábito de crecimiento.
La incompatibilidad suele manifestarse con
alguno de estos síntomas:
- Alto porcentaje de fallos en el injerto.
- Amarilleo del follaje, a veces
caída de las hojas y falta de crecimiento.
- Muerte prematura de la planta.
- Diferencias marcadas en la tasa de
crecimiento entre patrón y variedad.
- Desarrollo excesivo de la unión,
arriba o debajo de ella.
- Ruptura por la unión del injerto.
La aparición, de forma aislada, de uno o
varios de los síntomas antes descritos no significa
necesariamente que la unión sea incompatible. Estos
síntomas
pueden ser consecuencia de condiciones ambientales desfavorables,
presencia de enfermedades o malas técnicas de injerto.
Hay dos tipos de incompatibilidad: localizada y
traslocada.
La incompatibilidad localizada: depende
del contacto entre patrón e injerto. Si se utiliza un
patrón
intermedio se elimina esta reacción. En este tipo de
unión con
frecuencia la estructura de la unión es mecánicamente
débil,
presentando una interrupción en la continuidad de los tejidos
vasculares. Los síntomas externos se desarrollan con lentitud,
presentándose en proporción al grado de alteración
en el
injerto. Debido a las dificultades de traslocación a
través del
injerto finalmente las raíces mueren por agotamiento. Es
frecuente encontrar masas de tejido
parenquimático en vez de tejidos normalmente diferenciados
interrumpiendo la conexión vascular entre patrón e
injerto.
La incompatibilidad traslocada: no es
corregida por un patrón intermedio compatible. Este tipo produce
degeneración del floema y se forma una línea de color
pardo o
una zona necrótica
en el injerto. La unión presenta
dificultades al movimiento de carbohidratos:
acumulación arriba
y reducción abajo.
La incompatibilidad está relacionada de
forma
clara con diferencias genéticas entre el patrón y la
variedad.
En los injertos se combinan una amplia gama de sistemas
fisiológicos, bioquímicos o anatómicos diferentes,
con muchas
interacciones favorables o desfavorables.
En algunos casos se ha demostrado que algunos
compuestos que produce el patrón reaccionan con otros de la
variedad, dando otros nuevos que inhiben la actividad del
cámbium.
La reducción de la concentración de azúcares que
llegan a la
raíz por dificultades de traslocación a través del
injerto
puede liberar en ella compuestos tóxicos que producen su
degeneración y muerte.
En otros casos, en las superficies en contacto
de dos especies incompatibles, se deposita una capa de suberina a
lo largo de la pared celular, formándose una capa
necrótica de
espesor creciente que conduce a la desecación de la púa.
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