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Huesos de la cabeza humana

La estructura ósea de la cabeza es la más compleja del cuerpo con 22 huesos en total divididos en dos grupos:
  1. Huesos craneales: que encierran y protegen el delicado cerebro y además sirven como puntos de anclaje de los músculos de la cabeza y el cuello.
  2. Huesos faciales: que tienen las funciones siguientes:
  • Forman la estructura de soporte de la cara.
  • Contienen las cavidades para los órganos sensores especiales, gusto, olfato y vista.
  • Proveen los pasajes para el aire y los alimentos.
  • Aseguran los dientes.
  • Sirven de anclaje para los músculos encargados de la expresión facial.
La mayoría de los huesos de la cabeza son de tipo aplanado y fijos, excepto la mandíbula que se une con el resto de los huesos de la cabeza a través de una unión móvil.

Todos los huesos de la cabeza del adulto están firmemente articulados por medio de una "soldadura" de las fronteras entre ellos en forma de dientes de sierra llamadas suturas.
Contenido del artículo
Panorama de los huesos de la cabeza
Huesos craneales
Hueso frontal
Huesos parietales
Hueso occipital
Huesos temporales
Hueso esfenoides
Hueso etmoides
Huesos suturales

Panorama de los huesos de la cabeza



Huesos de la cabeza (vista anterior)
Figura 1. Anatomía de los huesos de la cabeza
(
vista anterior)

Huesos de la cabeza (vista posterior)
Figura 2. Anatomía de los huesos de la cabeza
(vista posterior)

Huesos de la cabeza (vista lateral)

Figura 3. Anatomía de los huesos de la cabeza.
(vista lateral derecha)


Antes de entrar en las particularidades de los huesos de la cabeza de forma individual echemos un vistazo a la "geografía" de estos huesos.

Si le quitamos la mandíbula inferior, la osamenta de la cabeza recuerda una esfera hueca irregular, los huesos faciales forman la parte anterior y los huesos craneales constituyen el resto.
El cráneo se puede dividir en la bóveda y la base:
  1. La bóveda craneal (también llamada calota o calvaria): forma las partes superior, laterales y posterior de la cabeza ósea, así como la frente.
  2. La base (o piso): forma la parte inferior de la cabeza ósea. Internamente, algunos rebordes prominentes óseos dividen la base en tres diferentes fosas: las fosas craneales, anterior, media y posterior. El cerebro se asienta cómodamente en esas tres fosas y queda completamente recubierto por la bóveda craneal. De forma general se dice comúnmente que el cerebro ocupa la cavidad craneal.
Además de la gran cavidad craneal, en la cabeza ósea existen otras cavidades menores, entre las que están: las cavidades de los oídos, medio e interno elaboradas en la zona lateral de la base; la cavidad nasal y las cavidades oculares u órbitas, ubicadas anteriormente y que albergan a los globos oculares. Adicionalmente, algunos huesos de la cabeza tienen oquedades internas llenas de aire llamadas senos que sirven para aligerar la estructura ósea y otras funciones.

La cabeza ósea tiene además unas 85 aberturas con nombre, entre forámenes, canales, fisuras etc. Las más significativas son aquellas que permiten el paso de la médula espinal, los grandes vasos sanguíneos que alimentan el cerebro y los 12 nervios craneales numerados del I al XII.

Huesos craneales

En el cráneo del adulto, los 8 huesos que lo constituyen están unidos por las suturas: coronal, sagital, escamosa y lambdoidea. Los huesos de la parte superior del cráneo son curvos y entre todos forman una bóveda, lo que hace que el cuerpo logrado sea de elevada resistencia a las cargas externas aun con huesos muy finos. De esta situación se obtiene que el cráneo es notablemente resistente para su peso.

Los huesos craneales son los pareados, parietales y temporales; y los unitarios frontal, occipital, esfenoides y etmoides.

Hueso frontal

Con su forma como concha, el hueso frontal hace la parte anterior del cráneo y se une posteriormente a los dos huesos parietales a través de la sutura coronaria (figura 3). La zona más anterior del hueso se conoce como escama frontal la que coloquialmente se le llama la frente.
La escama frontal termina inferiormente en los márgenes supraorbitales (figura 1), que son los bordes gruesos que yacen bajo las cejas, a partir de aquí, el hueso frontal se extiende posteriormente para formar la pared superior de las órbitas oculares y la mayoría de la fosa anterior craneal que soporta los lóbulos frontales del cerebro. Cada margen supraorbital está atravesado por el foramen supraorbital que permite el paso de la arteria y nervio supraorbital a la frente.

Entre los márgenes supraorbitales está la glabela, una zona ósea lisa, y justo debajo de ella el hueso frontal se une a los huesos nasales en la sutura frontonasal (figura 1). Las áreas laterales a la glabela están dotadas interiormente de los múltiples senos frontales.

Huesos parietales

Son dos huesos grandes, rectangulares y curvos que forman la mayoría del área superior y lateral del cráneo, esto es, son los mayores contribuyentes a la bóveda craneal.  Las cuatro mayores suturas se producen en las articulaciones (uniones) de los huesos parietales y estas son:
  1. Sutura coronaria o coronal: donde los huesos parietales convergen con el hueso frontal anteriormente (figura 3).
  2. Sutura sagital: donde ambos huesos parietales, derecho e izquierdo, se juntan superiormente en la linea media del cráneo (figura 2).
  3. Sutura lambdoidea: donde los huesos parietales se unen al hueso occipital posteriormente (figuras 2 y 3).
  4. Suturas escamosas: donde los huesos parietal y temporal se juntan en la parte lateral de la cabeza (figura 3). Hay una sutura escamosa a cada lado.

Hueso occipital

Huesos de la cabeza (vista inferior)
Figura 4. Anatomía de los huesos de la cabeza
(
vista inferior)

Anatomía del piso del cráneo
Figura 5. Anatomía del piso del cráneo
(vista interior)


La mayor parte de la pared posterior y de la base de la armazón ósea de la cabeza está formada por el hueso occipital. Articula anteriormente con los huesos parietales y temporales por la vía de las suturas lambdoidea y occipitomastoidea respectivamente (figura 3). También se une al hueso esfenoides del piso craneal en la placa basioccipital que presenta una protuberancia central llamada tubérculo faríngeo (figura 4).

El hueso occipital internamente forma las paredes de la llamada fosa craneal posterior donde descansa el cerebelo. En la base del hueso occipital hay una gran abertura, el foramen magnum (figura 4) por donde se conecta la parte inferior del cerebro con la médula espinal. A los lados del foramen magnum existen dos cóndilos occipitales que articulan con la primera vértebra de la columna vertebral de modo tal que permitan el movimiento complejo de la cabeza (figuras 2 y 4). Cada cóndilo occipital esconde una abertura llamada canal hipoglosal a través del cual pasa el nervio respectivo del mismo nombre.

Justo superior al foramen magnum está una protuberancia central llamada protuberancia externa occipital (figura 2 y 4) y cerca de este foramen existen también varios rebordes menos resaltantes, la cresta superior occipital y las lineas nucales superior e inferior.

La cresta superior occipital asegura el ligamento nucal que conecta las vértebras del cuello con los huesos de la cabeza. Las lineas nucales y las regiones óseas entre ellas, anclan a varios músculos del cuello y la espalda.

Huesos temporales

Los huesos temporales son dos, y tienen una forma complicada. Se pueden ver mejor desde la vista lateral de la cabeza ósea (figura 3). Yacen inferiores a los huesos parietales y se unen a estos por la sutura escamosa. Ellos forman la zona inferior-lateral de la cabeza ósea así como parte del piso craneal.

Dada la complicada forma de los huesos temporales estos se describen en términos de sus cuatro regiones principales:
  1. Región escamosa: que colinda con la sutura escamosa. Tiene la apófisis cigomática que se une al hueso cigomático de la cara anteriormente (vea la figura 4) y entre los dos forman el arco cigomático. En la superficie inferior de la apófisis cigomática está la fosa mandibular para recibir el cóndilo de la mandíbula y formar así la articulación de movimiento libre temporomandibular.
  2. Región timpánica: que rodea el meato auditivo externo o canal auditivo externo por donde entran los sonidos al oído. Debajo de este canal está la apófisis estiloides (figuras 3 y 4), lugar donde se anclan varios músculos de la lengua y del cuello, así como los ligamentos que aseguran el hueso hioides del cuello a la cabeza ósea.
  3. Región mastoides: esta región muestra la saliente apófisis mastoides (figura 3 y 4) que sirve de lugar de aseguramiento de varios músculos del cuello. Esta apófisis usted la puede palpar como un bulto exactamente posterior a la oreja+.
  4. Región pétrea: la región pétrea es la más profunda, y contribuye a la base del cráneo. Entre el hueso esfenoides y la porción pétrea del hueso temporal está conformada la fosa craneal media que soporta los lóbulos temporales del cerebro. Dentro de la región pétrea del hueso temporal radican las cavidades media e interna del oído que contienen los receptores auditivos y del balance corporal. Esta región está atravesada por varios orificios, entre estos:
  • Foramen yugular: una abertura grande (figura 4) que está en la unión de la región pétrea del hueso temporal con el hueso occipital y permite el paso de la vena yugular y tres nervios craneales.
  • Conducto carotídeo: está justo anterior al foramen yugular (figura 4 como canal carótido) y permite el paso de la arteria carótida interna a la cavidad craneal. Ambas arterias carótidas internas (cada una en su respectivo hueso temporal) proporcionan el 80% de la alimentación sanguínea a los hemisferios cerebrales y su proximidad con el oído interno al pasar por el conducto carotídeo hace que podamos escuchar los latidos del corazón como un sonido grave cuando estamos muy excitados o por el ejercicio intenso.
  • Foramen lacerum: es una abertura irregular (figura 4) entre la región pétrea del hueso temporal y el hueso esfenoides y en la persona viva está casi completamente cubierta por cartílago, no obstante, es bien visible en el cráneo seco.
  • Meato auditivo interno: está superior-lateral al foramen yugular y permite el paso de los nervios craneales VII y VIII.

Hueso esfenoides

Otro hueso con una forma complicada de mariposa se extiende a lo ancho de la fosa craneal media y se le considera una pieza clave del cráneo ya que está acuñado centralmente, y articula con el resto de los huesos del cráneo (figuras 3 y 4).

Dada la forma, la descripción detallada del hueso esfenoides se hace difícil pero se puede decir que consiste en un cuerpo y tres pares de apófisis, alas mayores, alas menores y la apófisis pterigoidea.
  1. El cuerpo del hueso esfenoides contiene dos cavidades huecas internas que se conocen como senos esfenoidales. La superficie posterior del cuerpo tiene una prominencia que recuerda una silla de montar, la silla turca, el asiento de esta montura se conoce como fosa hipoficiaria (figura 5) la que forma un cómodo abrigo a la glándula hipófisis o pituitaria.
  2. Las alas mayores se proyectan lateralmente desde el cuerpo para formar parte de la fosa craneal media (figura 5); de la pared dorsal de las órbitas (figura 1); y de la pared externa del cráneo donde se ve como un área ósea plana medial al arco cigomático (figura 4).
  3. Las alas menores con forma que recuerda a un cuerno, forma parte del piso de la fosa craneal anterior y parte de las paredes mediales de las órbitas. Las alas menores termina medialmente en las apófisis clinoideas anteriores, lugar que proporciona el anclaje del cerebro a la estructura ósea del cráneo.
  4. Las apófisis pterigoideas se proyectan inferiormente desde la zona de unión del cuerpo y las alas mayores y en ellas se anclan los músculos pterigoideos muy importantes en la masticación.
El hueso esfenoides resulta agujereado por varias aberturas y se pueden ver en la figura 5. Los canales ópticos, anteriores a la silla turca permiten el paso de los nervios ópticos a los ojos. A cada lado del cuerpo existe una fila de cuatro agujeros, el más anterior de ellos la fisura orbital superior, es una hendedura larga ubicada entre las alas mayores y menores y sirve de camino hacia los ojos a los nervios craneales III, IV y VI que controlan los movimientos oculares (vea la figura 1). Por su parte, los forámenes oval y rotudum proporcionan los pasajes para que lleguen a la cara las ramas maxilar y mandibular del nervio craneal V (vea la figura 5). En la misma fila (figura 5) está el foramen espinoso por el que pasa la arteria meníngea media para servir la cara anterior de algunos de los huesos craneales.

Hueso etmoides

Hueso etmoides
Figura 6. Vista anterior del hueso etmoides

Al igual que los huesos temporales y el esfenoides, el hueso etmoides (figura 6) tiene una figura compleja y además delicada. Es el hueso situado más profundamente de los huesos de la cabeza ósea y yace entre el esfenoides y el hueso nasal de la cara. Constituye la mayoría del área ósea entre las cavidades nasales y las órbitas.
El hueso etmoides presenta en su parte superior una superficie agujereada conocida como placa cribiforme que contribuye a la formación del techo de la cavidad nasal y el piso de la fosa craneal  anterior. Los agujeros de la placa cribiforme se conocen como forámenes olfatorios y permite el paso de los nervios olfatorios desde los receptores del olor ubicados en la cavidad nasal al cerebro.

De la linea media de la placa cribiforme se proyecta inferiormente la placa perpendicular, la que forma la zona superior del tabique nasal dividiendo la cavidad nasal en las mitades izquierda y derecha. A los lados de la placa perpendicular están las masas laterales dotadas de los senos etmoides. Extensiones mediales enroscadas y delicadas que nacen desde las masas laterales conocidas como conchas o cornetes nasales superiores y medias sobresalen hacia adentro de la cavidad nasal (figura 1).

A las superficies laterales de las masas laterales del etmoides se les llama placas orbitales debido a que contribuyen a la pared medial de las órbitas.

También desde la linea media de la placa cribiforme se proyecta superiormente una apófisis triangular, la crista galli, y en ella se asegura la duramadre (la cubierta más externa del cerebro) para ayudar a anclar a este dentro de la cavidad craneal.

Huesos suturales

Los huesos suturales o huesos Wormian son pequeños huesos, o grupos de huesos, de forma irregular que aparecen dentro de las suturas (figura 2), a menudo mayormente en la sutura lambdoide. No tienen importancia estructural y su número puede variar de una persona a otra e incluso pueden ser inexistentes. Estos huesos representan zonas de osificación adicionales que aparecen en la cabeza ósea durante su crecimiento rápido fetal.

Para continuar en el tema de los huesos de la cabeza lea el artículo Huesos faciales.

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