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Nariz externa
Figura 1. La nariz externa

Esqueleto de la nariz
Figura 2. Esqueleto de la nariz

Anatomía de la nariz

Aunque coloquialmente todos consideremos como nariz solo a la parte externa de esta, en realidad técnicamente está compuesta por dos partes principales: la nariz externa y la cavidad nasal interna.

La nariz no es uno de los órganos del rostro preferidos, más bien se ha utilizado con cierto aire despectivo en la comunicación entre los hombres y a diferencia de frases poéticas como "tus labios sensuales" o "tus ojos verdes como el mar" es frecuente escuchar "no metas tus narices en este asunto" o "te darás de narices si sigues así". Una injusticia con la pobre nariz, que requiere más respeto, ya que está involucrada en funciones muy importante como:
  1. Proporciona una vía para la respiración.
  2. Humedece y tibia el aire inspirado.
  3. Limpia el aire inspirado de materias extrañas filtrándolo.
  4. Sirve como cámara de resonancia para el habla.
  5. Alberga los receptores olfatorios.
Tratemos ahora algunos detalles de las dos principales estructuras que forma la nariz.

Nariz externa

Las superficies de la nariz externa con nombre son (figura 1):
  1. La raíz: que es el área entre las cejas.
  2. El puente y el dorso: que forman el margen anterior.
  3. El ápice: que es donde termina el dorso anteriormente, y que se conoce como la punta de la nariz.
  4. Surco nasolabial o filtrum: ubicado justo inferior al ápice como un surco poco profundo vertical.
  5. Las aberturas nasales o narinas externas: que son las "puertas" al exterior por donde entra y sale el aire de la respiración.
  6. Las alas: que flanquean lateralmente a las narinas.
Internamente la nariz externa está sostenida por un esqueleto que incluye (figura 2):
  1. Los huesos nasal y frontal superiormente, los que forman la raíz y el puente respectivamente.
  2. El hueso maxilar lateralmente.
  3. Placas de cartílago hialino inferiores que conforman el tabique divisorio central, las zonas laterales y las alas.

La cavidad nasal

Anatomía básica del tracto respiratorio superior
Figura 3. Anatomía básica del tracto respiratorio superior



Esta cavidad yace dentro y posterior a la nariz externa y está dividida por un tabique central conocido como tabique nasal. El aire inspirado entra a la cavidad nasal a través de los orificios nasales o narinas externas que comunican al exterior. El tabique está hecho de cartílago hialino anteriormente, y posteriormente por el hueso vómer y la placa perpendicular del hueso etmoides.

La cavidad nasal es continua posteriormente con la porción nasal de la faringe a través de las narinas internas o posteriores también llamadas coanas (figura 3).

El techo de la cavidad nasal la forman dos huesos del cráneo, el etmoides y el esfenoides mientras el piso lo conforma el paladar que lo separa de la cavidad bucal ubicada debajo. El paladar a su vez, está soportado anteriormente por las apófisis maxilares y por los huesos palatinos dando lugar a lo que se conoce como paladar duro, mientras la porción posterior no soportada por huesos es el paladar blando muscular.

El vestíbulo es la zona de la cavidad nasal justo superior a las narinas externas y está recubierto de piel que contiene glándulas sebáceas y glándulas sudoríferas y numerosos folículos pilosos que producen las vibrisas, unos pelos cortos que funcionan como filtros para retener las partículas gruesas como fibras, polvo y polen que vienen con el aire inspirado. El resto de la cavidad nasal está recubierta por dos tipos de membranas mucosas:
  1. La mucosa olfatoria: que recubre el requicio de la porción superior y contiene los sensores de los olores.
  2. La mucosa respiratoria: constituye el resto de la mucosa de la cavidad nasal, y es tejido epitelial pseudoestratificado columnar con cilios y que contiene además células caliciformes dispersas, que descansan en una lámina propia con abundantes glándulas mucosas y serosas las que se diferencian en que las glándulas mucosas segregan moco, mientras las serosas producen un líquido acuoso que contiene enzimas.
En conjunto, estas células glandulares segregan cerca de un litro de fluido diario que contiene lisozima, una enzima anti-bacterial que ataca químicamente y detruye a las bacterias que son atrapadas junto al polvo y otras partículas por el pegajoso moco. Además de la lisozima también se producen defensinas, unos antibióticos naturales que ayuda a mantener a raya a los microorganismos invasores. Otra función de la película de moco acuoso es la humedecer al aire inspirado.

Las células ciliadas mantienen un movimiento ondulatorio que transporta la película de moco contaminado hacia la garganta para ser tragada y digerida por los jugos estomacales, normalmente no nos damos cuenta de este trabajo de los cilios, pero cuando respiramos aire de un ambiente frío los cilios se tornan perezosos permitiendo que el fluido gotee y acumule en la cavidad nasal para correr al exterior a través de las fosas nasales.

Las mucosas nasales están muy pobladas de plexos de vasos capilares y de venas de paredes finas muy superficiales que calientan el aire inspirado, la alimentación sanguínea de estos capilares reacciona muy rápidamente a los cambios de temperatura del aire ambiental, de modo que por ejemplo, cuando salimos al exterior con muy baja temperatura desde el hogar cálido, la afluencia de sangre a los plexos se incrementa notablemente para tratar de tibiar el aire que pasa por la cavidad nasal. El hecho de que exista está abundancia de vasos superficiles explica la razón de los sangramientos nasales que pueden ser frecuentes y notables.

En el interior de la cavidad nasal existen unas protuberancias mediales curvadas que nacen de cada pared lateral llamadas cornetes, los cornetes son pliegues recubiertos de membrana mucosa y son tres: cornete superiorcornete medio y cornete inferior. Inferiormente a cada cornete hay una ranura denominada meato. Estos cornetes producen dos efectos positivos:
  1. Incrementan el área de contacto del aire de entrada con la superficie de la mucosa expuesta.
  2. Aumentan la turbulencia y generan movimientos curvos y retorcidos del aire durante su paso por la cavidad nasal. Los gases contenidos en el aire se mueven a  lo largo del camino tortuoso impuesto por los cornetes sin gran dificultad, pero las partículas sólidas más pesadas en suspensión, tienden a ser expelidas en las curvas contra las superficies recubiertas de moco y de esta forma atrapadas. El resultado es finalmente que muy pocas partículas por encima de 4 mµ pueden continuar su camino hacia el interior del cuerpo.
Además de la riqueza sanguínea, las mucosas nasales están abundantemente inervadas con terminales sensoras nerviosas y su contacto con irritantes, como ciertos polvos, el polen y similares disparan el estornudo, una respuesta defensiva primaria para expeler los contaminantes atrapados en la nariz a través de una violenta corriente de aire.

La cavidad nasal está rodeada de oquedades óseas llamadas senos paranasales+. Estos espacios vacíos están ubidados en los huesos de la cabeza: frontal, esfenoides, etmoides y maxilar, y además de dar ligereza al esqueleto óseo de la cabeza, humedecen y tibian el aire inspirado en conjunto con la cavidad nasal. Dentro de los senos paranasales se produce moco el que finalmente fluye a la cavidad nasal impulsado por el efecto de succión que produce la inspiración del aire por la nariz.

Dolencias tratadas en el portal relacionadas con la nariz: Rinitis y sinusitis.

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