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Lo sugerido en este
artículo tiene solo carácter informativo y nunca podrá utilizarse
para auto-medicarse o en sustitución del diágnóstico del médico.
Esguince del tobillo
En
un rápido atrapamiento del término, esguince no es
más que la torcedura
o distensión violenta de una articulación. Aunque muchos
pensemos (por
su mayor frecuencia) que cuando se habla de esguince es necesariamente
del tobillo, lo cierto es que se puede producir en la muñeca,
codo,
cadera, columna vertebral, rodilla...
Origen y naturaleza
El esguince del tobillo es una lesión que está
presente en
casi todas las disciplinas deportivas. Correr, saltar, golpear un
balón, o realizar cambios de dirección, son gestos que
los deportistas
realizan de manera continua.
Ciertamente son más comunes en los deportistas, pero
también están presentes en la población en
general.
Es la lesión de un ligamento expuesto a una fuerza que
supera su estructura y tensión y, por tanto, se lastima, rompe,
inflama
y claudica.
Cuando se produce el denominado "mal paso", el pie se dobla
hacia adentro o hacia afuera, mucho más frecuentemente hacia
adentro.
Los esguinces son agudos o crónicos y se subdividen en
tres
grados: menos leves, incompletos y severos. Agudas son las lesiones
primarias que ocurren en una articulación hasta ese momento
normal; y
crónicas, las repetitivas en articulaciones lastimadas con
anterioridad.
En un 80 ó 90 por ciento pueden volverse crónicos cuando
no
son atendidos o reciben un tratamiento incompleto, lo que deja
inestabilidad en los ligamentos que irá incrementándose a
medida que se
repitan las lesiones. Ahora bien, el esguince agudo con buen
tratamiento y una recuperación adecuada, no deja secuelas.
En las lesiones leves e incompletas (grados uno y dos) la
ruptura del ligamento no es total y siempre hay estabilidad articular.
Por tanto, se puede continuar caminando, aunque ello no es prudente. En
todos los casos debe acudirse de inmediato al médico para
determinar el
grado de lesión y su tratamiento.
Síntomas
Dolor, aumento de
volumen, limitación a los
movimientos,
claudicación a la marcha (cojera), equimosis (especie de derrame
sanguinolento), hematoma, calor, inestabilidad de la
articulación.
El dolor es un síntoma subjetivo que varía mucho
según el
tipo de lesión, edad, tiempo de evolución, personalidad y
estado de
conciencia del paciente. Es típico del esguince el dolor en la
cara
anterior de la articulación (lo que popularmente se llama
empeine), y,
según el movimiento lesionante, en el lugar de inserción
del ligamento
afectado.
Factores de riesgo
Los deportistas, los que realizan trabajos en
alturas o en terrenos irregulares, en obesos, mujeres que usan tacones
muy altos y sufran múltiples esguinces, pueden conducirlos a la
cronicidad, como también quienes sean portadores de alteraciones
de la
articulación.
Prevención
En la población general, no abusando de calzados
inadecuados, principalmente la mujer, cuidando el peso corporal; y,
sobre todo, realizar sencillos ejercicios físicos que
posibiliten el
fortalecimiento de la articulación del tobillo. Es clave
también un
correcto calentamiento antes de practicar una actividad deportiva.
Diagnóstico
No resulta trabajoso atendiendo a los síntomas y
antecedentes. Lo más difícil es precisar el grado de la
lesión, lo que
resulta decisivo para aplicar el tratamiento correcto.
Tratamiento
En las lesiones graves o completas siempre es
quirúrgica.
En las demás el tratamiento es conservador, y requiere el uso de
un
vendaje elástico, o la inmovilización con yeso del
tobillo, hasta su
rehabilitación.
Hielo directo, nunca. En las lesiones agudas las primeras
72 horas se aplican bolsas de agua fría. Con posterioridad,
bolsas de
agua caliente para favorecer la rehabilitación.
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