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Lo sugerido en este artículo tiene solo carácter informativo y nunca podrá utilizarse  para auto-medicarse o en sustitución del diágnóstico del médico.

Contenido del artículo
Factores de riesgo
Síntomas
Diagnóstico
Curación
Tratamiento

Gota

Conocida en la antigüedad como "enfermedad de reyes", al relacionarse la abundancia en la dieta con la riqueza material, la gota es una dolencia reumática que se origina por un exceso de ácido úrico en el organismo.

De acuerdo con estadísticas internacionales, este padecimiento aqueja hoy a tres de cada mil personas, cerca del 95% de las cuales son hombres (en general después de la cuarta década de la vida), se diagnostica raramente en sujetos con edad inferior a los 30 años, y en un 10 a 20% de los pacientes existen antecedentes familiares de la enfermedad.

La gota es una enfermedad que se produce por el depósito de cristales de ácido úrico en distintos lugares del organismo, y sus síntomas principales son debido al acúmulo de esos cristales en las articulaciones (crisis de dolor) y en los riñones (cálculos).

El ácido úrico es un resto (desecho) del metabolismo de las proteínas no digeribles por nuestro organismo. Puede elevarse en la sangre por aumento en su producción o por disminución de su excreción por la orina.

Factores de riesgo

Padecer de obesidad, hipertensión arterial, diabetes mellitus, colesterol alto, o ingerir en exceso bebidas alcohólicas. También algunos medicamentos como los diuréticos, que pueden elevar el ácido úrico, se convierten en factores de riesgo.

Existen personas que mantienen persistentemente niveles elevados de ácido úrico en sangre (hiperuricemia) durante mucho tiempo y no desarrollan crisis de gota. Solamente un 20% de ellas desarrollará la enfermedad. Ahora, se consideran situaciones desencadenantes de crisis las comidas abundantes, sobre todo acompañadas de ingestión de alcohol; situaciones de estrés como intervenciones quirúrgicas, e infecciones y traumatismos locales. Los ayunos prolongados en personas con trastornos del metabolismo del ácido úrico, pueden desarrollar crisis por una reducción brusca del ácido úrico.

Síntomas


La primera manifestación característica es el dolor en el primer dedo del pie (dedo gordo), denominado podagra, pero puede dar dolor e inflamación en cualquier articulación, fundamentalmente de miembros inferiores, con calor, enrojecimiento y dolor intenso al mínimo roce, casi siempre en una o dos articulaciones.

La crisis de gota suele confundirse en sus inicios con las artritis infecciosas y con procesos linfangíticos u oclusiones vasculares, básicamente.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en el cuadro clínico y se confirma con la detección en sangre de niveles elevados de ácido úrico, o por la demostración en el liquido extraído de las articulaciones inflamadas de cristales de ácido úrico.

Curación

Es una afección crónica totalmente controlable si se cumplen las indicaciones médicas.

La evolución es excelente cuando se controlan adecuadamente los niveles de ácido úrico.

Tratamiento


Para controlar el dolor de las crisis se emplean los antinflamatorios no esteroideos (conocidos por sus siglas AINES) y ha sido la colchicina el más usado. La disminución de los niveles de ácido úrico se logra principalmente con el alopurinol que no es un AINES, pero disminuye la producción del ácido. Si no se trata adecuadamente entonces las crisis se repetirán con mucha frecuencia, y puede aparecer acúmulo de ácido úrico (los denominados tofos, una especie de nódulos benignos) en los bordes de las orejas y sobre las superficies articulares, lo que provoca en ocasiones destrucciones articulares que son evitables con el tratamiento. Cuando esta enfermedad no se controla debidamente puede afectar también la función renal.

La aspirina está contraindicada en estos pacientes pero no es una contraindicación absoluta. Bajas dosis de aspirina pueden incrementar ciertamente los niveles de ácido úrico, controlables con los tratamientos que se emplean en la gota en aquellos pacientes que necesiten aprovechar los efectos beneficiosos de la aspirina en la prevención de afecciones del cerebro y cardiovasculares.

Se recomienda evitar los excesos de proteínas. De estas se sugieren las carnes blancas (pollo y pescado), procurando especialmente no comer las vísceras y los mariscos. Tampoco ingerir bebidas alcohólicas, principalmente vinos y cervezas. Es muy recomendable que estos pacientes tomen más de tres litros diarios de líquidos para favorecer la eliminación del ácido úrico por la orina y evitar la formación de cálculos.

Después de controlada una crisis dolorosa deben mantenerse dosis mínimas de antinflamatorios (pueden ser 1 ó 2 tabletas de colchicina) por espacio de 6 meses a un año como mínimo, y durante el episodio de crisis debe suspenderse siempre el tratamiento con el alopurinol.



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