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Producción y vida de los leucocitos

Estos son los únicos elementos formes de la sangre que son células verdaderas con núcleo y los orgánulos usuales. Conocidos también como glóbulos blancos, constituyen menos del 1% del volumen de la sangre y son mucho menos numerosos que los glóbulos rojos. Como promedio hay entre 4 000 y 11 000 por mm3 de sangre.

Los leucocitos pueden salir de los capilares sanguíneos (diapédesis), y el sistema circulatorio es simplemente su medio de transporte a todas las regiones del cuerpo donde son necesarios para llevar a cabo una respuesta inflamatoria o inmunológica.

Los leucocitos son decisivos para nuestra defensa contra las enfermedades y forman un verdadero "ejército" que lucha encarnizadamente contra la invasión de bacterias, virus, parásitos, toxinas y células tumorales tratando de protegernos.

En el artículo sangre aparece una descripción de los tipos de leucocitos y sus y funciones.

Producción


Formación de leucocitos
Figura 1. Esquema del proceso de la producción de leucocitos.

El proceso de producción de leucocitos, la leucopoiesis, se estimula por hormonas generalmente conocidas como citocinas que caen dentro de dos familias de factores hematopoiéticos: las interleucinas, y los factores estimulantes de colonias, CSF por sus siglas en inglés (colony stimulating factors). Mientras las interleucinas se denominan con números, por ejemplo, IL-3 o IL-5, los CSF se nombran de acuerdo al tipo de leucocito cuya producción estimulan, de esta forma, por ejemplo, los G-CSF estimulan la producción de granulocitos.

Al parecer, la liberación de las hormonas estimulantes responde a señales químicas específicas involucradas en el lanzamiento del ejército de leucocitos a luchar contra el ataque de un invasor.
La figura 1 muestra de forma esquemática las vías para la formación de los leucocitos y su diferenciación. El proceso comienza con la división de los hemocitoblastos (células precursoras de los elementos formes de la sangre) en dos ramas diferenciadas, las células madres mieloicas, y las células madres linfoicas.

La célula madre mieloica da lugar a otros elementos formes; por un lado genera el mieloblasto que producirá los granulocitos y por otro, el monoblasto que terminará como monocito.
Los mieloblastos acumulan lisosomas (gránulos que acumulan enzimas digestivas) y se convierten en promielocitos, para luego, los diferentes tipos de gránulos formados, diferencien las células en la etapa mielocítica como mielocito eosinofílico, mielocito nutrofílico y mielocito basofílico. En la próxima etapa los núcleos se distorsionan para producir las bandas de célulares (eosinofílica, neutrifílica y basofílica). Justo a continuación los granulocitos abandonan la médula ósea y entran al torrente sanguíneo para allí comenzar el proceso de la segmentación del núcleo que da lugar a los granulocitos maduros, eosinófilos, neutrófilos y basófilos. Los granulocitos pueden vivir entre 0.5 y 9 días y se cree que la mayoría de ellos mueren en combate con microorganismos invasores del cuerpo.

Con independencia de la similitud entre ellos, los dos tipos de agranulocitos tienen diferentes ancestros. De la misma forma que los granulocitos los monocitos se diferencian de la célula madre mieloica progresando a monoblastos, luego a promonocitos, para finalmente convertirse en monocitos.

En contraste, los linfocitos surgen de la célula madre linfoica para pasar a los estados de linfoblasto y prolinfocito. Tanto los promocitos como los prolinfocitos abandonan la médula ósea para viajar a los tejidos linfáticos donde se produce la transformación final. Los monocitos pueden vivir por varios meses, mientras que la vida de los linfocitos puede variar de algunos días a décadas.

Enfermedades relacionadas con los leucocitos: Leucemia mieloide y Mononucleosis.
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