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El arte de montar la mesa.


Aunque se trate de una comida familiar, la mesa debe adornarse, al menos en ciertas celebraciones, con flores de tallo corto y no demasiado perfumadas, en el centro, o bien unas velas. También resulta muy decorativo alguna figurilla de calidad, etc. Es decir, debemos usar cualquier objeto de adorno propio, y adecuado para decoración de mesa, que esté a nuestro alcance y que, a veces, puede variar según la estación del año, el país, las circunstancias, etc.

El mantel forma parte del aspecto que pueda ofrecer una mesa preparada para unos invitados. No es forzoso que sea blanco, ya que también puede usarse uno a color; en este caso, debe procurarse que los complementos que le acompañen armonicen con el tono fundamental: Si se puede, es bueno utilizar un antiguo mantel, herencia de los abuelos, cuando se quiere crear un ambiente de especial elegancia. La principal condición que debe cumplir cualquier mantel es que esté limpísimo. No hay que olvidar colocar debajo del mantel, una tela protectora o un plástico, a fin de proteger la superficie de la mesa.

La servilleta debe estar perfectamente doblada sobre el plato o a su izquierda, a la derecha del plato se colocan los cuchillos y la cuchara y en la parte izquierda el tenedor, mas alejados se colocan los platos y recipientes para las otras comidas (de haberlas) queso, fruta, postre, la cucharilla del postre y de ser necesario su cuchillo y la cucharilla del café.

Los platos se colocan frente a la silla del comensal, si no hay muchos cubiertos, los invitados utilizarán el tenedor para los platos sucesivos, aunque esto no se admite en los cánones clásicos de la cortesía; lo mejor es utilizar cubiertos diferentes para los platos diferentes.

No todo el mundo tiene la obligación de poseer objetos valiosos para adornar la mesa, tampoco se trata de hacer alardes ostentosos, sino de hacer lo posible para que los sentidos de nuestros invitados se sientan gratificados, así es que en general cualquiera puede tener un florero de cristal para colocar flores, o unos candelabros o una bandeja adornada con frutas que perfectamente pueden utilizarse para ambientar armónicamente una mesa para almorzar, cenar o para una fiesta.

Cuando en el menú existan platos que se consumen con el uso directo de las manos como ciertos mariscos, es muy útil poner en la mesa unos pequeños recipientes con agua y rodajas de limón que serviran para limpiarse los dedos.

El vino se coloca en la mesa sin descorchar, y su apertura se hará delante de los invitados durante la comida, a fin de que estos, previamente puedan ver la marca y la cosecha que les sirve el anfitrión. Si el vino es corriente puede traerse a la mesa ya descorchado para servirlo.

En algunas ocasiones, cuando se trata de festejar algún triunfo personal del anfitrión se usa colocar al lado de los platos y los cubiertos de cada comensal un pequeño obsequio, que no tiene que ser valioso, sino mas bien un simple detalle simpático, como por ejemplo, un perfume para las damas o un llavero para los hombres. Claro que la naturaleza del regalo dependerá de la capacidad económica del anfitrión, de la celebridad de los invitados o del cariz de la celebración.

Un detalle ornamental de excepcional impacto es la colocación en el plato de cada dama invitada una orquídea, que además podrá lucir en su ropa.

En una mesa bien montada debe existir una perfecta armonía entre todos los componentes de la mesa, los cubiertos, la cristalería, el mantel y la servilleta.
 
Una ama de casa, si tiene los medios para ello, debe sacar de sus vitrinas lo mejor que tenga y obsequiar a sus invitados con una mesa a la antigua usanza, y es muy de agradecer el empleo de materiales nobles: cubertería de plata, recipientes de cristal tallado, mantelería de lino etc.

tpos de copas Para una mesa bien montada son imprescindibles los vasos y las copas, cuyas formas y tamaños estarán en correspondencia con el uso a que estén destinadas y estas se colocan en fila, en orden de tamaño decreciente ante cada comensal: agua, vino blanco, vino tinto y por último la de champán.

En el esquema de la izquierda se muestra algunos tipos de copas y vasos típicos y su uso se relaciona a continuación:

1, 2 y 3 - Copa y vasos de agua.

4 y 5 - Copa para vinos oscuros.

6.- Copa para vinos blancos.

7.- Copa para champanes y espumosos.

8.- Copa para vinos de Jerez.

9.- Vasos para whisky.

10.- Jarra para cerveza.

11.- Vaso para zumos de frutas.

12.- Copas para ciertos apertitivos, vinos generosos y licores.

13.- Copita para licores.

En un ambiente mas familiar o de confianza, pueden utilizarse los mantelillos o tapetes y los portavasos a fin de  proteger el mantel o la superficie de la mesa del calor de los platos o del agua condensada en el exterior de los vasos y copas fríos, pero en una mesa de cierta importancia su uso está prohibido.

En el esquema de la derecha se muestra como deben quedar dispuestos los componentes de la mesa de un comensal, sobre el plato se coloca la servilleta impecablemente doblada, si se va a consumir sopa, el plato hondo se coloca sobre el plato llano y la servilleta se pone a la izquierda después de los tenedores, estos últimos se ponen alineados de mayor a menor por su tamaño.

Al lado derecho del plato se colocan primero el cuchillo, luego el cuchillo o paleta de pescado y por último la cuchara.

Las copas se colocan alineadas, pero la del agua siempre estará a la izquierda de la fila.

La distribución de los invitados en la mesa no se hace al azar, sino que responde a ciertas reglas que se usan en todas partes y que el anfitrión tendrá que tener en cuenta al montar la mesa. Para lograr esa adecuada distribución de los comensales en las plazas de la mesa, se usan las tarjetas.

Naturalmente, el uso de tarjetas queda proscrito para el caso de una cena entre amigos íntimos donde el protocolo queda totalmente excluído, aunque en ocasiones resulta necesario cuando los comensales son numerosos, por ejemplo, entre compañeros de trabajo, para evitar situaciones incómodas a la hora de sentarse a la mesa, especialmente para el caso de las parejas. Si se adornan con dibujitos chistosos alusivos al acto o a los invitados el efecto quedará asegurado.

Las tarjetas son imprescindibles en los banquetes oficiales, así como en las bodas y las celebraciones multitudinarias. En las bodas, sobre todo, en las que las mesas suelen ser de 4 o 6 plazas las tarjetas se colocan indefectiblemente en el lugar que será ocupado por cada invitado. Los matrimonios y los novios se sentarán uno al lado del otro, cosa que no se utiliza jamás en otro tipo de comida y menos en una protocolar.

Por lo general en las tarjetas de bodas se omite el nombre del invitado y solo reza el apellido como Señor FulanoSeñora de Mengano. Por el contrario las utilizadas para otros tipos de comida llevarán nombres y apellidos.

En el momento de distribuir los lugares en la mesa, como ya se dijo, deben tenerse en cuenta unas reglas básicas que rigen en todas partes, sobre todo cuando se trata de una comida protocolar o de cierta categoría a la que asistan personas importantes.

Los dueños de la casa se sientan en las cabeceras de la mesa, para el caso de que sea redonda se sentarán uno frente al otro, el sitio mas importante es el de la derecha de la dueña de la casa y, después, el de la izquierda. Uno y otro lugar estarán destinados a varones. A su vez los asientos a los lados del dueño de la casa estarán ocupados por las señoras mas importantes siendo común que la esposa del personaje mas importante, que está sentado a la derecha de la dueña, se siente a la derecha del dueño de la casa en el otro extremo de la mesa.

cubiertos y copas



El lugar que deben ocupar los comensales está de acuerdo con su categoría. Cuanto mayor sea la notoriedad de un personaje, mas cerca se sentará de la presidencia de la mesa, aunque puede suceder que el personaje mas notorio de la reunión sea un familiar, y persona poco vanidosa, y con gusto ceda su asiento a otro de su elección entre los invitados, por ejemplo, el profesor de sus hijos o el médico de la familia.

En una comida, aunque sea muy elegante, los matrimonios estarán separados en la mesa y los varones se sentarán alternados con las señoras de manera que queden hombre, mujer, hombre, mujer y así sucesivamente teniendo en cuenta siempre que no queden juntos un esposo con su cónyugue. Si no se sientan personajes destacados a la mesa, los ancianos tiene prioridad en cuanto a su proximidad a la dueña y al dueño de la casa, luego por orden decreciente, sacerdotes, el médico de la familia, el gerente de la empresa donde trabaja el anfitrión, alguna actriz de teatro o un cantante etc. Los hijos, si los hay, se sentarán en los lugares mas discretos de la mesa y en ningún caso disfrutaran de prioridad alguna sobre el resto de los invitados.
Es muy adecuado tratar de colocar juntos a personas con intereses comunes, profesionales, intelectuales etc.

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