Limpiadores de vidrios
El vidrio es el nombre
genérico
que se usa para nombrar al material producto de un proceso industrial
donde la sílice, (dióxido de silicio) se trata a
alta
temperatura con carbonato de diferentes metales (sodio, potasio etc.)
para formar una sustancia que después de enfriada adquiere la
consistencia de sólido duro y translúcido, muy poco
activa químicamente y que todos conocemos por su basto campo de
aplicaciones. La adición de determinadas sustancias así
como el tratamiento
térmico posterior, modifican sus
propiedades (dureza, forma de fractura, color etc.) dando lugar a
diferentes tipos.
El vidrio es tan poco activo que solo
sustancias muy agresivas son capaces de actuar sobre él
(ácido crómico, ácido fluorhídrico, sosa
cáustica, potasa cáustica etc.), tan duro que resiste
al rayado con la mayor parte de los materiales comunes (mas duro que
el acero),
moldeable a casi cualquier forma, soldable, que adquiere
un gran brillo, también adquiere un gran pulimento por lo que
no retiene nada en los poros de la superficie, resiste altas
temperaturas sin ablandarse y como si todo esto fuera poco puede ser
desde transparente hasta opaco pasando por toda la gama de
translucidez en casi cualquier color, súmese a esto, que se
fabrica con uno de los materiales mas abundantes y comunes (arena de
sílice), y nos daremos cuenta que el vidrio, es, probablemente
la
sustancia mas sorprendente y útil de cuantas nos rodean. Su
relativa abundancia y bajo costo, hace que no nos percatemos de que
cuando
tenemos un objeto de vidrio en las manos y lo tiramos a la basura
estamos botando uno de los inventos mas grandiosos del ser humano,
que de hecho sentó pauta en el desarrollo de la humanidad.
Las propiedades de pulido y brillo del
vidrio hacen que sea fácil de limpiar pero al mismo tiempo una
limpieza impecable se dificulta (mas aún en los vidrios
transparentes) ya que cualquier suciedad en la superficie se “ve”
claramente, especialmente las manchas de grasa así como el
tenue velo que queda de sales
cuando se seca el agua que lo moja.
En el caso de los objetos de vidrio de
la despensa, vasos, copas etc como son pequeños basta
frotarlos con un paño seco o un papel y desaparecerá
esa tenue capa opaca que queda como resultado del secado del agua y detergente del
lavado, pero en el caso de los objetos grande como
vidrieras y vitrales, la cosa no es tan fácil y hay que apelar
a los limpiadores especiales para vidrios.
Elementos activos
El alcohol, debido a su
capacidad de
disolver las grasas del contacto con las manos, así como su
elevada volatilidad (seca rápidamente) es un excelente
limpiador de vidrios aplicado con un paño seco y limpio que no
deje residuos (hilachas) pero mejor aún con un papel suave
y
absorbente.
Los limpiadores comerciales son
comúnmente una mezcla de alcohol (etílico o
isopropílico) con agua en la que se ha disuelto algo de
amoníaco (para impedir los sedimentos salinos). Esta mezcla
proporciona un limpieza fácil del vidrio utilizando un papel o
paño suave y realizando movimientos circulares hasta que el
líquido se haya secado por completo, resulta entonces
importante cambiar el papel (o paño) con frecuencia para que
se mantenga seco, de lo contrario siempre quedará una capa
líquida en el vidrio que al secarse dejará “su
huella”. El color de los limpiadores es artificial y solo para
darle una mejor apariencia.
Precauciones
El amoniaco es un gas sumamente
irritante y tóxico, debe evitarse respirar las partículas
del limpiador si se usa un aerosol, así como evitar el uso
continuado el locales cerrados donde el olor a amoniaco se concentre.
Nunca debe mezclarse los limpiadores de vidrio con ningún otro
producto de limpieza o químicos en general (pueden producirse
tóxicos
extremos).
|